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Plan de Prevención del Ciberacoso y Promoción de la Navegación Segura en Centros Escolares

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Los códigos cívicos para el buen uso de los medios informáticos en los centros educativos

Actualmente, los niños y los jóvenes son citados como los "nativos digitales"7: ciudadanos nacidos en un mundo digital, que crecen rodeados y sumergidos en la tecnología y todos los instrumentos de la era digital.

Su confianza en la utilización de la tecnología es, habitualmente, muy alta, pero su conocimiento y percepción de los posibles riesgos puede ser bajo. Por ello, tiene sentido enseñar a los niños a utilizar de forma responsable estas tecnologías de muy pequeñas, y, definitivamente, cuando empiezan el colegio.

A pesar de los beneficios educativos y sociales ofrecidos por las Nuevas Tecnologías, existen, desgraciadamente, algunos riesgos, especialmente para los niños y los jóvenes. Como en cualquier otra área de la vida, los niños son especialmente vulnerables y se exponen al peligro, sea intencionadamente o no, cuando utilizan Internet y otras tecnologías.

Aunque la supervisión de los adultos es una solución preferible, no es totalmente realista o práctica, especialmente fuera de los centros educativos. Por ello ,es necesario poner en alerta a los niños y los jóvenes sobre los riesgos que pueden encontrar al navegar en Internet, ofreciéndoles ayuda para desarrollar un comportamiento responsable y seguro en la utilización de las Nuevas Tecnologías, sea en los centros, en casa o en cualquier otro sitio.

Al considerar los aspectos relacionados con el uso de las TICs, los centros educativos deben tener en cuenta la edad y el conocimiento de sus alumnos sobre estas tecnologías: aunque el mensaje central sobre la seguridad debe ser el mismo, los métodos de presentación tienen que ser distintos.

Los aspectos sobre los cuales se debería poner especial énfasis en la seguridad podrían ser agrupados, globalmente, en cuatro categorías:
a) El contenido.
b) El contacto.
c) El comercio.
d) La cultura.

A. El contenido

Al utilizar Internet u otros servicios y tecnologías on-line, existe el riesgo de que los niños y los jóvenes sean expuestos a contenidos inapropiados. Esto puede ser material pornográfico, que contiene violencia, que anima a actividades ilegales o peligrosas, o que es, simplemente, inadecuado para su edad. Uno de los beneficios clave de Internet es que está abierto a todo el mundo, pero, desgraciadamente, esto significa que aquellas personas con puntos de vista políticos extremistas, racistas o sexistas tienen una gran libertad de expresión a través de este medio.

Los centros educativos ofrecen, en algún medida, un cierto nivel de protección frente a este tipo de contenido, pero hasta los programas de filtrado instalados en los equipos informáticos del centro no ofrecen siempre un 100% de seguridad. La supervisión y el control en clase puede ser de gran ayuda, pero este mismo nivel de vigilancia no se puede extender a todos los lugares en donde los niños y los jóvenes utilizan Internet.

Es normal que los niños se crean todo lo que leen en Internet, y muchas veces el contenido online parece ser tan fiable como los escritos oficiales. Por ello, es importante que los centros educativos fomenten la alfabetización digital en todos los sentidos, enseñando a los jóvenes a ser críticos y a poder discriminar entre los distintos materiales que encuentran en Internet y la información que reciben a través de los servicios de "contacto directo", tales como el correo electrónico, el chat o las redes sociales.

Los niños deberían ser conscientes de los riesgos a los que se someten al consultar ciertos tipos de contenido en Internet. Estos riesgos incluyen los virus informáticos, el adware y el spyware. Por ello, es importante enseñarles a cuestionar siempre la fuente y la fiabilidad de cualquier contenido que consultan o descargan y a conocer y saber utilizar las distintas soluciones tecnológicas para minimizar estos riesgos.

B. El contacto

Los riesgos asociados con el contacto son, probablemente, los que reciben más atención por el temor del peligro físico.

Una minoría de delincuentes utiliza Internet y los servicios asociados, como los chats, los juegos y las redes sociales, para relacionarse con los niños y los jóvenes. La intención de estas personas es establecer y desarrollar relaciones con los jóvenes con el único propósito de persuadirles en actividades sexuales. Los pedófilos, muchas veces, se dirigen hacia un público específico, presentándose como personas jóvenes con intereses y preferencias similares para poder establecer una amistad virtual.

Estas amistades se desarrollan con el paso de los meses o los años, a medida que el pedófilo se gana la confianza de la persona joven, avanzando hacia otras formas de contacto, como los mensajes de teléfono, como una fase previa al encuentro cara a cara. Estas técnicas se conocen como "seducción online", "grooming", etc.

Existe también el riesgo de que mientras están navegando, los niños pueden ofrecer información personal, o establecer citas con personas que han conocido online, y, por tanto, están arriesgando su seguridad o la de su familia o amigos.

Por tanto, parece que las Nuevas Tecnologías ofrece un anonimato a través del cual los acosadores pueden atormentar a sus víctimas a cualquier hora del día o noche. Esta forma de acoso, conocida como ciberacoso, puede afectar a su autoestima y peligrar, por tanto, su bienestar psicológico. Puede que la seguridad física de estos niños no esté en peligro, pero pueden recibir mensajes a través del correo electrónico, del chat o los mensajes de texto, o pueden ser el objetivo de páginas web o perfiles de redes sociales que les hacen avergonzarse, estar tristes, deprimidos o asustados.

C. El comercio

En la utilización de las Nuevas Tecnologías, también existe el riesgo de que los niños puedan hacer transacciones que pueden tener graves consecuencias económicas o comerciales.

El comercio electrónico está continuamente creciendo, y existe el riesgo de que los niños puedan ofrecer información personal cuando navegan, como por ejemplo, los detalles de la tarjeta de crédito de los padres. Esto puede tener consecuencias económicas inesperadas.

El correo basura o el spam puede contener ofertas que parecen demasiado interesantes para perdérselas, mientras que el phishing puede engañar a los niños (y a sus padres) para divulgar información personal o financiera que podría ser utilizada para el robo de identidad.

D. La cultura

Los niños y los jóvenes necesitan una educación y asesoría permanente para la apropiación y el refuerzo de los mensajes de seguridad informática.

Al utilizar las Nuevas Tecnologías, existe también el riesgo de que los niños se vean implicados en actividades inapropiadas o antisociales. Igual que en el mundo real, los grupos se crean rápidamente en el mundo virtual, y este tipo de actividades pueden empezar como una diversión sin posibilidad de daños, como por ejemplo, hacer pública una opinión opuesta a la de otro miembro de un chat. Pero estos comportamientos pueden llegar rápidamente a ser algo mucho más serio. Por ello, se debe enseñar a los niños y a los jóvenes a respetar la opinión y la integridad de los otros usuarios, de la misma manera que en la vida real.

Un área de creciente preocupación últimamente es el comportamiento apropiado en los entornos Web 2.0, es decir en las redes sociales y los blogs. Estos servicios permiten a las personas publicar, colaborar y compartir información de muchas formas. Aunque muchas redes sociales de este tipo tienen restricciones de edad para los nuevos miembros (habitualmente, los usuarios tienen que tener 13 o 14 años para poder registrarse), en ocasiones, no tienen estos tipos de mecanismos, y por tanto, los niños pueden mentir sobre su edad para crear un perfil, mientras que otras redes sociales no tienen ninguna restricción en cuanto a la edad. Por otra parte, en los últimos años han aparecido muchas redes sociales dirigidas especialmente a los niños, que suelen tener un fuerte enfoque en la seguridad informática.

En los entornos Web 2.0, los niños y los jóvenes ya no son solamente receptores de contenido descargado en la red, pero son también participantes activos en el mundo virtual, subiendo contenido al que puede tener acceso una audiencia mundial. En muchos casos, los nuevos usuarios publican información detallada sobre su vida personal y sus rutinas diarias, información de contacto, fotografías y vídeos, sin tener en cuenta las posibles implicaciones del contenido que se publica (que puede ser, a veces, sexualmente provocativo) y de la permanencia de sus perfiles. Por desgracia, en estos sitios también puede aparecer el acoso, la calumnia y las humillaciones de los otros.

El plagio y el copyright también son aspectos culturales clave, especialmente en relación con los trabajos escolares y la descarga de música o juegos, tan populares en muchos servicios de distribución de documentos. Los niños deben comprender que estas actividades pueden tener consecuencias morales, legales y económicas muy serias -la persona más joven, conocida hasta ahora, juzgada por compartir documentos en Internet (en los Estados Unidos) tenía solamente 12 años.

También existe el riesgo de que los niños se obsesionen con las Nuevas Tecnologías, abandonando sus relaciones y el contacto con su familia, como resultado del tiempo que utiliza para estar conectado.

Por todo ello, es importante enseñar a los niños y a los jóvenes cómo ser críticos y discriminar entre los usuarios de los servicios online. Tienen que aprender a valorar el material que encuentran navegando y las relaciones que crean a través de los servicios de "contacto directo". En el momento en el que aprenden a discernir y a utilizar su propio juicio para determinar lo que es bueno y lo que es malo, es cuando la seguridad de los niños y los jóvenes es más duradera y está mejor posicionada frente a los nuevos riesgos. Por ello, es esencial que la alfabetización digital tenga en consideración todos estos aspectos culturales.

Para hacer frente a todos estos riesgos, a continuación se presentan una serie de pautas relativas al uso de las diferentes tecnologías que utilizan, hoy en día, los alumnos para comunicarse, para buscar información o para divertirse.

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