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Imagen 15. Vías respiratorias superiores.
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Vías respiratorias
El aire que llegue a los pulmones tiene que estar limpio, húmedo y caliente, para ello las vías
respiratorias tienen mucus que humedece y atrapa las partículas de polvo, los microbios y otras
impurezas y además en su recorrido por las vías respiratorias el aire se calienta.
Fosas nasales: Constituyen el punto de entrada del aire, son dos cavidades situadas
en la zona anterior de la cabeza, separadas por un tabique, que abren al exterior por
las ventanas nasales. Su principal función es limpiar, calentar y humedecer el aire
antes de que llegue a los pulmones, para ello están cubiertas por una mucosa llamada
pituitaria cuyas células son ricas en cilios, está muy irrigada (tiene numerosos vasos
sanguíneos) y presenta numerosas glándulas que la humedecen y recubren de moco.
Faringe: Conducto común a los aparatos digestivo y respiratorio, comunica con la
laringe y el esófago. La epiglotis, situada en su parte inferior, impide el paso de los
alimentos a las vías respiratorias. En sus paredes se encuentran las amígdalas
encargadas de producir glóbulos blancos.
Laringe: Tubo corto que comunica con la tráquea. Sus paredes están formadas por
cartílagos que la mantienen siempre abierta, en su interior están las cuerdas vocales,
dos pliegues que al vibrar con el paso del aire emiten la voz.
Tráquea: sigue a la laringe y está situada delante del esófago. Es un tubo formado por
varios anillos rígidos de cartílago, en forma de C, con el borde abierto hacia atrás, que lo mantienen siempre abierto. El interior de este tubo está formado por células
recubiertas de mucus, que atrapa partículas extrañas, y cilios que desplazan el mucus
con las impurezas hacia la faringe, desde donde es conducido después hacia el
esófago y el estómago y si esto no es suficiente, el cuerpo humano tiene recursos
como la tos o el estornudo para expulsar las partículas presentes en las vías
respiratorias.
Se divide en dos ramificaciones llamadas bronquios.
Bronquios: su estructura es similar a la de la tráquea, pero los anillos son completos
(no están abiertos). Penetran en los pulmones y se ramifican (dos ramificaciones en el
bronquio izquierdo y tres en el derecho), hasta terminar en unos tubos muy finos
llamados bronquiolos, que a su vez se ramifican en otros menores que terminan en
unos sacos de paredes muy finas, denominados alvéolos pulmonares, rodeados por
una red de capilares sanguíneos, en ellos se produce el paso del oxígeno del aire a la
sangre y del dióxido de carbono desde la sangre al aire.