8.2. El intercambio de gases

El aire llega por las vías respiratorias hasta los alvéolos, donde se realiza el intercambio de gases (O2 y CO2), entre el aire que hay en el interior de los alvéolos y la sangre que circula por

los capilares sanguíneos. El intercambio de gases ocurre mediante un proceso físico llamado

difusión, que consiste en que las moléculas se desplazan desde donde hay más concentración

a donde hay menos.

Normalmente, inspiramos unas 12-16 veces por minutos, y espiramos otras tantas; pero en

situaciones de necesidad inspiramos hasta 40 o más veces por minuto.

El aire que llega a los alvéolos tiene mayor concentración de oxígeno que la sangre de los

capilares que los rodean. Por este motivo, el oxígeno pasa del aire de los alvéolos hacia la

sangre de los capilares.

El dióxido de carbono, que procede de las reacciones de oxidación de las células, tiene mayor

concentración en la sangre. Por este motivo, pasa por difusión, de los capilares hacia los

alvéolos.

El intercambio se facilita por el pequeñísimo espesor de las membranas de los alvéolos y de

los capilares, y por la gran superficie que proporcionan los millones de alvéolos.

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La sangre, cargada de oxígeno, reparte este gas a las células del organismo y recoge el

dióxido de carbono producido, para llevarlo hasta los pulmones.

Imagen 20. El intercambio de gases en los alvéolos.

Fuente: www.aula2005.com

" Antonio Jimeno y Amadeo Blasco"