Las hormonas actúan en pequeñas cantidades, y una vez realizada su función se eliminan.
Debido a esto, las glándulas endocrinas no segregan hormonas constantemente. Existe
un mecanismo que interrumpe su producción, normalmente es la propia cantidad de hormona
en la sangre o la actuación de dicha hormona la que interrumpe su liberación. Este mecanismo
de regulación se denomina retroalimentación negativa o feedback, está controlado por el
sistema nervioso central, y permite mantener unos niveles adecuados de hormona en la sangre
mientras dura el estímulo que ha provocado la secreción, así cuando una glándula recibe un
estímulo, empieza a producir hormonas, a medida que aumenta la cantidad de dicha hormona
en la sangre, se inhibe su secreción. De la misma forma, cuando la cantidad de dicha hormona
es muy baja, se estimula la glándula, y aumenta la secreción de dicha hormona. Mediante este
mecanismo se consigue que los niveles de hormona en el organismo se mantengan
prácticamente constantes cuando son necesarios.
Ejemplo de coordinación endocrina
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