5.2

La reproducción asistida

Consiste en utilizar procedimientos médicos para hacer posible la fecundación cuando ésta no

se produce por medios naturales. Las técnicas más utilizadas son la inseminación artificial y la

fecundación in vitro.

Inseminación artificial.

Consiste en introducir el semen en el útero femenino, por medio de una jeringuilla, durante el

período cercano a la ovulación. El semen puede proceder de la pareja de la mujer inseminada,

o de un donante. Antes de aplicar esta técnica la mujer debe someterse a un tratamiento

hormonal para estimular la ovulación.

Está indicada en casos como cuando los espermatozoides tienen poca movilidad, el número de

espermatozoides es bajo o son incompatibles con el mucus segregado por la vagina.

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Imagen 19.Inseminación artificial.

Imagen 20. Microinyección espermática.

Fuente: http://contenidos.educarex.es

Fuente: Gobierno de Canarias.

Fecundación in vitro.

Se recurre a esta técnica cuando existen dificultades para que el óvulo y el espermatozoide se

encuentren de forma natural

Se somete a la mujer a un tratamiento hormonal para que produzca varios óvulos, que se

extraen y se fecundan en el laboratorio con espermatozoides procedentes de la pareja o de un

donante. Transcurridas 48 horas desde la fecundación se transfieren varios de los embriones

(3 a 5) obtenidos al útero, con ello se pretende que al menos uno se implante y prosiga su

desarrollo normalmente, aunque con ello aumenta el riesgo de embarazo múltiple.

Microinyección espermática.

Es muy parecida a la fecundación in vitro, pero en la FIV se dejan los óvulos incubando con

los espermatozoides y éstos se encargan de penetrarlos por sí solos, en este caso se toma un

espermatozoide y se inyecta dentro del óvulo para fecundarlo. Después se procede como en

FIV.

Se utiliza cuando el hombre tiene espermatozoides muy defectuosos o casi no tiene, por ello

hay que "cogerlos de uno en uno".