La reproducción asistida
Consiste en utilizar procedimientos médicos para hacer posible la fecundación cuando ésta no
se produce por medios naturales. Las técnicas más utilizadas son la inseminación artificial y la
fecundación in vitro.
Inseminación artificial.
Consiste en introducir el semen en el útero femenino, por medio de una jeringuilla, durante el
período cercano a la ovulación. El semen puede proceder de la pareja de la mujer inseminada,
o de un donante. Antes de aplicar esta técnica la mujer debe someterse a un tratamiento
hormonal para estimular la ovulación.
Está indicada en casos como cuando los espermatozoides tienen poca movilidad, el número de
espermatozoides es bajo o son incompatibles con el mucus segregado por la vagina.
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Imagen 19.Inseminación artificial.
Imagen 20. Microinyección espermática.
Fuente: http://contenidos.educarex.es
Fuente: Gobierno de Canarias.
Fecundación in vitro.
Se recurre a esta técnica cuando existen dificultades para que el óvulo y el espermatozoide se
encuentren de forma natural
Se somete a la mujer a un tratamiento hormonal para que produzca varios óvulos, que se
extraen y se fecundan en el laboratorio con espermatozoides procedentes de la pareja o de un
donante. Transcurridas 48 horas desde la fecundación se transfieren varios de los embriones
(3 a 5) obtenidos al útero, con ello se pretende que al menos uno se implante y prosiga su
desarrollo normalmente, aunque con ello aumenta el riesgo de embarazo múltiple.
Microinyección espermática.
Es muy parecida a la fecundación in vitro, pero en la FIV se dejan los óvulos incubando con
los espermatozoides y éstos se encargan de penetrarlos por sí solos, en este caso se toma un
espermatozoide y se inyecta dentro del óvulo para fecundarlo. Después se procede como en
FIV.
Se utiliza cuando el hombre tiene espermatozoides muy defectuosos o casi no tiene, por ello
hay que "cogerlos de uno en uno".