Para lograr el correcto funcionamiento de los órganos reproductores y evitar la aparición de
enfermedades resulta imprescindible adquirir una serie de hábitos saludables, entre ellos:
Cuidar al máximo la higiene diaria de los órganos sexuales, de esta forma se evitan las
infecciones e irritaciones.
Examinar periódicamente estos órganos para detectar posibles alteraciones y acudir al
médico cuando se observe alguna alteración.
Informarse de los modos de transmisión, síntomas y consecuencias de las
enfermedades de transmisión sexual y no tener relaciones sexuales si se padece
alguna de ellas para evitar el contagio.
Usar preservativos cuando se tengan relaciones esporádicas o con personas
desconocidas.
En el caso de las mujeres embarazadas llevar hábitos de vida saludable para permitir el
correcto desarrollo del feto.
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