5.1

Pérdida de la biodiversidad

La biodiversidad es la abundancia de diferentes especies, originadas por el proceso de

evolución como consecuencia de su adaptación a los diferentes ecosistemas de la Tierra.

La pérdida de la biodiversidad se debe a la sobreexplotación, debida a la caza y pesca

excesivas, a la introducción de nuevas especies (denominadas alóctonas), al comercio ilegal

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de especies, a la tala masiva de árboles para obtener madera, a la destrucción y fragmentación

de ecosistemas como consecuencia de la urbanización, de la construcción de vías de

comunicación, de la tala masiva de árboles para obtener terrenos para cultivar.

Esta pérdida de biodiversidad acarrea problemas a escala global:

La deforestación, es decir la desaparición masiva de los bosques y selvas, debida a incendios

y la tala para obtención de madera y terrenos para cultivar, lo que tiene consecuencias como:

Deterioro irreversible de ecosistemas.

Desequilibrios ecológicos en todo el planeta, ya que la vegetación aporta oxígeno y

elimina CO2 de la atmósfera y al eliminarla se produce un incremento de CO2 y una

disminución de oxígeno.

Desertización, porque la deforestación incrementa la erosión, y modifica los procesos

de evaporación y el régimen de lluvias, lo que ocasiona cambios climáticos.

La extinción de especies. Los seres humanos somos responsables de haber provocado

extinciones de especies a un ritmo hasta mil veces superior al natural.

La extinción de especies vegetales y animales es uno de los síntomas más preocupantes del

deterioro ambiental en el mundo, ya que constituye un proceso irreversible, que nos priva para

siempre de un material genético único e irremplazable, del que tal vez ni siquiera sepamos aún

qué aplicaciones prácticas podrá tener en beneficio de la misma humanidad que los destruye.