Expulsan el dióxido de carbono producido en la respiración celular durante la utilización de los
nutrientes para la obtención de energía. (Unidad 11).
10.3.2 Hígado
Expulsa al intestino, junto con la bilis, sustancias de desecho procedentes de la degradación
de los glóbulos rojos, de la digestión, de algunos fármacos y del alcohol, para que sean
eliminadas con las heces.
10.3.3 Glándulas sudoríparas
Imagen 18. Glándula sudorípara. Fuente: http://www.catedu.es
Están formadas por un conducto muy fino, enrollado sobre si mismo y rodeado por una red
capilar. No están distribuidas uniformemente por toda la superficie de la piel.
Estas glándulas cumplen una función excretora, pero sobre todo termorreguladora muy
importante, al evaporarse el sudor, absorbe calor del cuerpo, y se enfría la superficie de la piel.
La excreción de sudor depende de la temperatura y de la humedad. En nuestro país se
producen unos 600 a 900cm3 de sudor diarios.
El sudor es un filtrado de la sangre similar a la orina, sólo que más diluido.
La composición del sudor es:
99,00% de agua
0,60% de sales minerales (NaCl)
0,40% de sustancias orgánicas (urea, creatinina y ácido úrico).
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11 Principales enfermedades del aparato urinario
Como en todos los aparatos, el mal funcionamiento de alguna de sus partes origina
enfermedades, entre ellas:
- Insuficiencia renal. Consiste en una infiltración insuficiente de la sangre, lo que provoca una
producción menor de orina de lo necesario, por lo que se produce una eliminación insuficiente
de las sustancias de excreción.
- Nefritis. Se denomina así cualquier inflamación del riñón que puede tener origen infeccioso o
no.
- Cistitis. Consiste en una inflamación de la vejiga urinaria, producida generalmente por
infecciones, que provoca deseos frecuentes y urgentes de orinar, así como escozor o picor.
- Uretritis. Consiste en una inflamación de las paredes de la uretra, originada por una infección
bacteriana o por determinadas sustancias químicas. Puede ocasionar estrechamiento de la luz
de la uretra.
- Cálculos (piedras). Se trata de estructuras sólidas, formadas por acumulación de sustancias
que se encuentran disueltas en la orina. Esto ocurre cuando su concentración es muy elevada.
Los cálculos pueden ser de sales de calcio o de ácido úrico y se forman en la pelvis renal. Si su
tamaño es muy pequeño se eliminan fácilmente por las vías urinarias, pero cuando son
mayores pueden obturar los uréteres y producir un cólico nefrítico, que ocasiona en la
persona que lo sufre un dolor intenso.
Puede ocurrir que los dos riñones dejan de funcionar, en este caso el organismo sólo puede
soportar unos días sin filtración renal, pues la sangre se irá viciando hasta el punto de producirse la
muerte. Ante este grave problema, la ciencia médica propone dos posibilidades: La hemodiálisis o el
trasplante.
La hemodiálisis se realiza gracias a un riñón artificial, que es una máquina depuradora de sangre...
El trasplante renal es la solución ideal, y se realiza siempre que se pueda disponer de un riñón compatible.
12 Hábitos saludables relacionados con el aparato excretor
Ingerir agua abundantemente, pues previene de la aparición de cálculos renales. El
agua tomada en exceso es eliminada por la orina, y ejerce una eficaz labor facilitando
la función renal.
El consumo abusivo de vísceras (corazón, hígado, riñones, etc.) no es recomendable,
pues aumenta los niveles de ácido úrico en sangre, pudiendo provocar la formación de
cálculos.
Tomar poca sal en las comidas, para evitar la hipertensión tanto arterial como renal.
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Evitar el consumo de alcohol y medicamentos innecesarios, ya que su eliminación se
produce generalmente por el hígado, que se ve sometido a un trabajo excesivo que
puede provocar enfermedades.
Es recomendable el uso de inodoros limpios y desinfectados, para la prevención de las
enfermedades infecciosas que afectan al aparato urinario.
También se recomienda no forzar la retención de la orina en la vejiga, ya que puede
llevar a la incontinencia.