7.2. El transporte.

A pesar de las dificultades del relieve peninsular, el sistema de transporte más utilizado en

España es el terrestre. La orografía de España hace especialmente difícil, y por tanto costosa,

la construcción de las infraestructuras viarias. Las comunicaciones a través de la meseta

obligan a salvar cordilleras y sistemas montañosos, lo que complica y encarece el trazado de

las redes de transporte con túneles y viaductos.

La red de carreteras pone en comunicación todas las localidades del país, aunque lógicamente,

existe más densidad en la red en las proximidades de los grandes núcleos de población y en

los polígonos industriales. Las carreteras españolas más importantes son las autopistas de

peaje, le siguen las autovías, carreteras nacionales, autonómicas, regionales, provinciales,

comarcales y locales.

La red de carreteras es radial con el centro en Madrid. Desde hace décadas es el medio de

transporte más usado y el que más mejoras ha introducido en su trazado y renovación. La

autovía del Mediterráneo, que transcurre desde Cádiz hasta la frontera con Francia, la

autovía del Cantábrico, desde San Sebastián a Vigo, la autovía de la plata, desde Huelva a

Gijón, y la llamada autovía del Camino de Santiago, se han construido para intentar romper el

sentido radial de la red de carreteras.

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Imagen 17: Red de carreteras de España. Fuente: Ministerio de Fomento

El ferrocarril en España es el segundo medio de transporte más utilizado tanto para viajeros

como para mercancías. Las primeras líneas de ferrocarril que se abrieron al público fueron la

Barcelona-Mataró en 1848 y la de Madrid-Aranjuez en 1851. La decisión estratégica, y por

razones de seguridad, tomada en 1844 de adoptar un ancho de vía distinto al europeo supuso

el aislamiento del ferrocarril respecto a las líneas europeas, se resolvió instalando

intercambiadores de ejes en las estaciones fronterizas con Francia. A lo largo del siglo XX se

fue extendiendo el trazado viario por toda la península, siendo el principal medio de transporte

de España hasta la popularización del automóvil a partir de 1960.

La red de ferrocarril tiene un trazado radial con centro en Madrid. En 1992 se inauguró el

primer tren de alta velocidad entre Madrid y Sevilla. Las líneas del Ave se han ido

extendiendo por todo el territorio, siempre desde Madrid. Estas líneas han supuesto la

modernización del trazado y un nuevo impulso para el tráfico de viajeros. Junto a las líneas de

alta velocidad persisten las líneas de trazado convencional y los trenes de vía estrecha. Existe

un grave desequilibrio entre territorios perfectamente comunicados con trenes modernos y de

alta velocidad, junto a territorios poco poblados donde, por su escasa rentabilidad, se cierran

vías y estaciones.

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Imagen 18. La red de la Alta Velocidad en España (2012). Fuente: wikipedia

El transporte marítimo ha tenido gran transcendencia en España, durante siglos fueron

apareciendo puertos importantes tanto para el tráfico de mercancías como el de pasajeros.

Actualmente sigue siendo de gran importancia para el comercio exterior desde los puertos del

Norte (La Coruña, Vigo y Bilbao), el Mediterráneo (Barcelona y Valencia), los del Sur (Cádiz

y Algeciras) y las Canarias (Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas), para el tráfico de

pasajeros de la Península con Baleares, Ceuta y Melilla, y entre las islas Canarias. Sevilla es

el único puerto fluvial importante.

El transporte aéreo vive su edad de oro desde finales del siglo XX. La red de aeropuertos

españoles está muy jerarquizada. Los aeropuertos de Madrid y Barcelona son los que más

tráfico soportan, junto a ellos, por la importancia del sector turístico, destacan los de Palma de

Mallorca, Tenerife y Málaga. En los últimos años se ha construido un gran número de

aeropuertos sin tener en cuenta criterios estratégicos y de planificación, con lo que la mayoría

son deficitarios, estando abocados al cierre.

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Imagen 19. Aeropuertos en España. Fuente: wikipedia. Elabor. Propia