Las dos mesetas, las zonas bajas de las cordilleras interiores y la depresión del Ebro son las
áreas geográficas de este paisaje, de elevada altitud media. Sus condiciones quedan
determinadas por el clima mediterráneo continentalizado, caracterizado por el contraste de
temperaturas altas del verano y las frías del invierno con presencia de fuertes heladas. Las
precipitaciones son escasas e irregulares, con sequía en los meses de verano.
Buscar alguna imagen sobre el tema en los recursos convencionales o de internet que figuran
en la bibliografía recomendada.
El hábitat rural es concentrado en localidades pequeñas en el Norte de la Meseta y pueblos de
tamaño medio al Sur. La población es escasa y muy envejecida tras el largo proceso de éxodo
rural al que ha estado sometida la zona. Las parcelas son de pequeño tamaño (minifundio) al
Norte y la presencia de algunos latifundios al Sur.
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Existen paisajes agrarios muy contrastados. En los páramos y las zonas bajas de secano
predomina la agricultura extensiva de cereales, en las zonas más accidentadas se cultiva el
olivo y destaca la vid, en la Rioja, Duero y la Mancha. En las riberas de los ríos y en las áreas
de regadío predominan los productos hortofrutícolas, forrajeras y cultivos industriales como la
remolacha azucarera.
Imagen 30: Cereal de secano. Imagen 31: viñedos.
Fuente: Agrega.educacion.es Fuente: INTEF
La ganadería presenta cuatro áreas diferenciadas: En las zonas medias y bajas de las
montañas se da el ganado vacuno para carne. En el entorno de las ciudades se sitúan granjas
porcinas y aviares. En las zonas altas destacan los rebaños ovinos especialmente dedicados a
la producción cárnica. En las dehesas extremeñas y salmantinas surgen explotaciones
extensivas de ganado porcino, bovino y ovino. La silvicultura es una actividad en retroceso con
productos como el corcho o el carbón vegetal
Imagen32: Dehesa con ganado porcino. INTEF
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5.3. El litoral mediterráneo
Se localiza en el litoral y prelitoral mediterráneo, la mitad occidental del valle del Guadalquivir y
el archipiélago balear. El relieve presenta una fuerte dualidad entre las cordilleras prelitorales y
las llanuras litorales y valles fluviales. Las temperaturas en invierno son suaves, lo que permite
desarrollar cultivos tempranos muy apreciados en el mercado, y los veranos son calurosos. La
presencia de un gran número de días de sol hace que se haya desarrollado la agricultura de
invernaderos. Las precipitaciones son escasas, produciendo sequías en verano lo que hace
necesaria la presencia del regadío.
Imagen 33: agricultura mediterránea.
Buscar alguna imagen sobre el tema en los recursos convencionales o de
internet que figuran en la bibliografía recomendada.
El hábitat tiende a ser concentrado y, aunque hay zonas de hábitat disperso, es una población
de baja densidad. Presencia de minifundios en las zonas de regadío y latifundios en Andalucía;
en las huertas de Valencia, Murcia y Cataluña abundan las propiedades de mediano tamaño.
En las llanuras litorales mediterráneas y las islas Baleares la agricultura ha tenido
tradicionalmente un gran desarrollo. Se trata, pues, de una agricultura de regadío. Esta
agricultura utiliza técnicas modernas e intensivas (enarenados, cultivos bajo plástico y riego por
goteo), que consiguen dos, tres y hasta cuatro cosechas por campaña y que han transformado
espectacularmente el paisaje con auténticos mares de plástico en el poniente almeriense. Es,
por tanto, una agricultura muy rentable y, predominantemente, orientada hacia el mercado
exterior, sobre todo hacia los países de la Unión Europea. Los principales cultivos son las
hortalizas, presentes en todo el litoral, sobre todo en Valencia, Murcia, Almería y el delta del río
Ebro. También tienen gran significación económica los cítricos y los frutales, especialmente en
Valencia y Murcia, en el primer caso, y Cataluña, en el segundo. La agricultura de secano
aparece en las zonas más accidentadas y elevadas. Los cultivos son los pertenecientes a la
trilogía mediterránea (olivo, vid y cereal) a los que se añade el almendro.
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La ganadería no tiene mucha importancia exceptuando las cabañas de reses bravas en el Valle
del Guadalquivir, y el porcino dedicado a la explotación industrial de embutidos en el interior de
Cataluña.
Imagen 34: evolución extensión invernaderos en Almería. www.Iberianature.com