5.2. El interior peninsular

Las dos mesetas, las zonas bajas de las cordilleras interiores y la depresión del Ebro son las

áreas geográficas de este paisaje, de elevada altitud media. Sus condiciones quedan

determinadas por el clima mediterráneo continentalizado, caracterizado por el contraste de

temperaturas altas del verano y las frías del invierno con presencia de fuertes heladas. Las

precipitaciones son escasas e irregulares, con sequía en los meses de verano.

Buscar alguna imagen sobre el tema en los recursos convencionales o de internet que figuran

en la bibliografía recomendada.

El hábitat rural es concentrado en localidades pequeñas en el Norte de la Meseta y pueblos de

tamaño medio al Sur. La población es escasa y muy envejecida tras el largo proceso de éxodo

rural al que ha estado sometida la zona. Las parcelas son de pequeño tamaño (minifundio) al

Norte y la presencia de algunos latifundios al Sur.

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Existen paisajes agrarios muy contrastados. En los páramos y las zonas bajas de secano

predomina la agricultura extensiva de cereales, en las zonas más accidentadas se cultiva el

olivo y destaca la vid, en la Rioja, Duero y la Mancha. En las riberas de los ríos y en las áreas

de regadío predominan los productos hortofrutícolas, forrajeras y cultivos industriales como la

remolacha azucarera.

Imagen 30: Cereal de secano.   Imagen 31: viñedos.

Fuente: Agrega.educacion.es Fuente: INTEF

La ganadería presenta cuatro áreas diferenciadas: En las zonas medias y bajas de las

montañas se da el ganado vacuno para carne. En el entorno de las ciudades se sitúan granjas

porcinas y aviares. En las zonas altas destacan los rebaños ovinos especialmente dedicados a

la producción cárnica. En las dehesas extremeñas y salmantinas surgen explotaciones

extensivas de ganado porcino, bovino y ovino. La silvicultura es una actividad en retroceso con

productos como el corcho o el carbón vegetal

Imagen32: Dehesa con ganado porcino. INTEF

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5.3. El litoral mediterráneo

Se localiza en el litoral y prelitoral mediterráneo, la mitad occidental del valle del Guadalquivir y

el archipiélago balear. El relieve presenta una fuerte dualidad entre las cordilleras prelitorales y

las llanuras litorales y valles fluviales. Las temperaturas en invierno son suaves, lo que permite

desarrollar cultivos tempranos muy apreciados en el mercado, y los veranos son calurosos. La

presencia de un gran número de días de sol hace que se haya desarrollado la agricultura de

invernaderos. Las precipitaciones son escasas, produciendo sequías en verano lo que hace

necesaria la presencia del regadío.

Imagen 33: agricultura mediterránea.

Buscar alguna imagen sobre el tema en los recursos convencionales o de

internet que figuran en la bibliografía recomendada.

El hábitat tiende a ser concentrado y, aunque hay zonas de hábitat disperso, es una población

de baja densidad. Presencia de minifundios en las zonas de regadío y latifundios en Andalucía;

en las huertas de Valencia, Murcia y Cataluña abundan las propiedades de mediano tamaño.

En las llanuras litorales mediterráneas y las islas Baleares la agricultura ha tenido

tradicionalmente un gran desarrollo. Se trata, pues, de una agricultura de regadío. Esta

agricultura utiliza técnicas modernas e intensivas (enarenados, cultivos bajo plástico y riego por

goteo), que consiguen dos, tres y hasta cuatro cosechas por campaña y que han transformado

espectacularmente el paisaje con auténticos mares de plástico en el poniente almeriense. Es,

por tanto, una agricultura muy rentable y, predominantemente, orientada hacia el mercado

exterior, sobre todo hacia los países de la Unión Europea. Los principales cultivos son las

hortalizas, presentes en todo el litoral, sobre todo en Valencia, Murcia, Almería y el delta del río

Ebro. También tienen gran significación económica los cítricos y los frutales, especialmente en

Valencia y Murcia, en el primer caso, y Cataluña, en el segundo. La agricultura de secano

aparece en las zonas más accidentadas y elevadas. Los cultivos son los pertenecientes a la

trilogía mediterránea (olivo, vid y cereal) a los que se añade el almendro.

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La ganadería no tiene mucha importancia exceptuando las cabañas de reses bravas en el Valle

del Guadalquivir, y el porcino dedicado a la explotación industrial de embutidos en el interior de

Cataluña.

Imagen 34: evolución extensión invernaderos en Almería. www.Iberianature.com