Vamos a profundizar en los hechos que provocaron el
surgimiento de una nueva forma de organizar el Estado, la
sociedad y la economía, y veremos lo costoso que fue su
triunfo, tras casi un siglo de oleadas revolucionarias por toda
Europa, guiadas por el liberalismo y el nacionalismo.
Pero no podemos entender la importancia de los cambios que
vamos a analizar si no tenemos claro cómo era el periodo que
se dejaba atrás, característico de los siglos XVII y XVIII, y que
se conoce como el Antiguo Régimen.
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Índice
1.2. El fin del Antiguo Régimen
1.3. Glosario del antiguo régimen
1.4. Ejercicios de autocomprobación.
1.5. Soluciones a los ejercicios de autocomprobación.
1.7. Enlaces externos recomendados
2.1. La independencia de los Estados Unidos
2.1.1. Causas de la independencia
2.1.2. El proceso de la guerra
2.2. Ejercicios de autocomprobación.
2.3. Soluciones a los ejercicios de autocomprobación.
2.5.1. Causas de la Revolución Francesa
2.5.2. Fases del proceso revolucionario
2.6.1 El consulado (1799-1804)
3. LA REACCIÓN CONSERVADORA: LA RESTAURACIÓN
4. EL LIBERALISMO Y LAS REVOLUCIONES DE 1820, 1830 Y 1848
4.2. Las revoluciones de 1820, 1830 y 1848
5. EL NACIONALISMO Y LAS UNIFICACIONES DE ITALIA Y ALEMANIA
5.2. Las unificaciones de Italia y Alemania
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5.3. Ejercicios de autocomprobación.
5.4. Soluciones a los ejercicios de autocomprobación.
7. ENLACES EXTERNOS RECOMENDADOS
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1. Crisis del Antiguo Régimen
¿Cómo era la Europa del Antiguo Régimen y qué provocó su final?
1.1. El Antiguo Régimen
Podríamos definir el Antiguo Régimen como el conjunto de rasgos políticos, jurídicos, sociales
y económicos que caracterizaron a Europa y sus colonias durante los siglos XVII y XVIII. Este
fue el término que acuñaron los revolucionarios franceses para denominar el periodo anterior a
la revolución de 1789.
Imagen 1. El Antiguo Régimen. Fuente:
El Antiguo Régimen se caracterizaba por una elevada natalidad y mortalidad; por crisis de
subsistencias y epidemias mortíferas; por el predominio de las actividades agrícolas; por la
lentitud de los transportes y el aislamiento de la vida local; por la diversidad jurídica y la
existencia de estamentos privilegiados; por la religiosidad y superstición; por las pretensiones
absolutistas de los monarcas que contrastaban con su falta de medios para modificar
efectivamente las instituciones y costumbres tradicionales. Veamos los principales rasgos del
Antiguo Régimen con más detenimiento.
La demografía : la principal característica de la población europea del Antiguo Régimen
fue un crecimiento tan débil que incluso se puede hablar de un estancamiento. La
evolución fue muy discontinua a lo largo del siglo XVII, ya que se vio afectada por las
guerras, crisis de subsistencia y epidemias. Además, fue muy desigual: frente al
escaso crecimiento en el Sur de Europa (España perdió población debido a la
expulsión de los moriscos y a la emigración hacia a América), los países del norte de
Europa incluso doblaron su población.
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Aparición de la monarquía absoluta. En el siglo XVII la mayoría de los monarcas
europeos intentaron reforzar su poder y caminar hacia la monarquía absoluta. Este
sistema se denomina así porque el rey concentra todos los poderes (legislativo,
ejecutivo y judicial) en sus manos. En el tema anterior puedes recordar sus rasgos
fundamentales.
Luis XIV de Francia, el ”rey sol”, se considera prototipo de monarca absoluto. Se le
atribuye la frase “El Estado soy yo”, que caracteriza bien esa concepción del poder: el
poder supremo legislativo, ejecutivo y judicial residían en el monarca. Basó su poder en
el nombramiento de intendentes de justicia, de policía y de finanzas; en el
fortalecimiento de la burocracia, del ejército y de la diplomacia; así como en el control
de la economía a través de sus ministros.
Imagen 2. Luis XIV de Francia. Fuente: WikimediaCommons
"Es solo en mi persona donde reside el poder soberano, cuyo carácter propio es el
espíritu de consejo, de justicia y de razón; es a mí a quien deben mis cortesanos
su existencia y su autoridad; la plenitud de su autoridad que el os no ejercen más
que en mi nombre reside siempre en mí y no puede volverse nunca en mi contra;
solo a mí me pertenece el poder legislativo sin dependencia y sin división; es por
mi autoridad que los oficiales de mi Corte proceden no a la formación, sino al
registro, a la publicación y a la ejecución de la ley; el orden público emana de mí,
y los derechos y los intereses de la Nación, de los que se suele hacer un cuerpo
separado del Monarca, están unidos necesariamente al mío y no descansan más
que en mis manos".
Discurso de Luis XV al Parlamento de París el 3 de marzo de 1766.
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La sociedad estamental. La sociedad se organizaba en grupos cerrados o estamentos
a los que solo se accedía por nacimiento. De este modo, no existía movilidad social
excepto excepciones (casos de ennoblecimiento por méritos, compra, etc.). Este
sistema, muy estable en el tiempo, tenía como característica fundamental la
desigualdad legal entre los miembros de los diferentes estamentos: la nobleza y el
clero, que gozaban de privilegios, como no pagar impuestos o contar con una justicia
particular, poseer casi todas las tierras y acaparar los principales cargos; y los no
privilegiados, la gran mayoría de la población.