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Una economía estancada y poco innovadora.

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La agricultura era la base de la economía en el Antiguo Régimen, ya que casi

un 80% de la población trabajaba en el campo. Se usaban técnicas y

herramientas que no habían cambiado mucho desde la Edad Media. Debido al

atraso técnico, la agricultura era de muy baja productividad y rendimiento y

estaba orientada fundamentalmente al autoconsumo. Las familias campesinas

trabajaban buscando, ante todo, abastecer sus propias necesidades, lo que no

siempre conseguían. Eran frecuentes las l amadas crisis de subsistencias

períodos en los que la pérdida de las cosechas por desastres naturales dejaba

a buena parte de la población sin recursos para subsistir. Muchas familias

campesinas estaban sometidas al régimen señorial: debían pagar impuestos a

su señor, trabajar gratis durante varias jornadas al año en sus tierras, o incluso

aceptar la autoridad judicial del señor. Pero peor era aún la situación de los

campesinos de Europa Oriental que vivían en régimen de servidumbre.

La artesanía se realizaba manualmente en pequeños talleres, situados en las

ciudades. No se producía ni mucha variedad de objetos ni a gran escala, pues

el objetivo principal de esta artesanía era abastecer las necesidades de una

población local con poca capacidad adquisitiva. Las más extendidas en las

ciudades del Antiguo Régimen eran las relacionadas con el sector textil (hilado

y tejido de piezas de tela), y con el metal (forjas y herrerías).

También era común el artesanado doméstico o domestic system: las

familias campesinas ( sobre todo las mujeres ) elaboraban productos en sus

propias casas para entregarlos posteriormente a comerciantes que los vendían

en la ciudad. De esta forma, las familias campesinas obtenían algunos ingresos

en metálico que les ayudaban a paliar sus necesidades.

Los artesanos de cada localidad se organizaban en gremios, asociaciones

que dirigían todos los aspectos del trabajo artesanal: salarios, tiempos, precios

de venta, etc. Debido a las rígidas normas impuestas por los gremios era muy

difícil innovar, invertir o tratar de competir por producir mejor, más rápido o más

barato. Se frenaba así la posibilidad de progreso, ya que al no existir

competencia entre los productores no había estímulos para la inversión y la

modernización. La burguesía del Antiguo Régimen, que disponía de dinero

para invertir en mejoras y cambios, se veía frenada por la rigidez de las

normas.

También surgieron las manufacturas reales, o reales fábricas, grandes

talleres en los que trabajaban un gran número de artesanos para producir

objetos de lujo destinados a las casas reales y a las pocas familias

aristocráticas que podían pagar tales objetos.

El comercio en el Antiguo Régimen estaba muy limitado por el atraso de los

medios de transporte y comunicación. Los intercambios a pequeña escala no

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solían sobrepasar los mercados y ferias locales, ya que el transporte por tierra

de mercancías era tan lento y peligroso que resultaba poco práctico. Como

hemos visto, tanto la artesanía como la agricultura trataban de abastecer las

necesidades más inmediatas y no se producía pensando en el comercio.

Sin embargo, en la Europa del Antiguo Régimen el comercio marítimo a gran

distancia, sobre todo con los territorios americanos colonizados por españoles,

portugueses, ingleses y franceses, comenzó a tener un desarrol o importante y

a producir grandes beneficios para los comerciantes que se arriesgaron a

invertir en él. Será este grupo de comerciantes enriquecidos el que empiece a

destacar por su fortuna dentro del Tercer Estado, y a reclamar un mayor

reconocimiento y más libertad para invertir sus ganancias.