1.2. El fin

del Antiguo Régimen

A lo largo del siglo XVIII se iniciaron una serie de transformaciones y reformas que acabarían

dando fin al Antiguo Régimen.

Las pri

ncipales transformaciones ideológicas las introdujo la Ilustración, ese movimiento

intelectual del que hemos hablado en el tema anterior, que conviene que recuerdes.

Los fundamentos ilustrados pretendieron transformar la sociedad de su época, y su crítica y

oposición se centró en los siguientes aspectos:

Se opusieron a la sociedad estamental pues era organización social basada en la

desigualdad y en la tradición familiar. Frente a ello defendían una sociedad igualitaria

(igualdad ante la ley), basada en la valía, el esfuerzo y el mérito personal. Los

privilegios de la nobleza y el clero no eran más que un obstáculo para el crecimiento

económico, mientras que la burguesía, que había aumentado en número y en riqueza,

deseaba acceder al poder político y reclamaba una sociedad más libre e igualitaria. Por

otro lado, la población europea aumentó de forma notable durante el siglo XVIII,

pasando de 130 mil ones de habitantes a principios de siglo, a 190 al final. La mejora

en la alimentación, en la higiene y en la sanidad provocaron un descenso en la

mortalidad, y el consiguiente aumento demográfico. Este hecho exigía a su vez

transformar las anquilosadas estructuras económicas y sociales del Antiguo Régimen.

Criticaron la intolerancia, la influencia educativa de la iglesia, y la ignorancia. Los

ilustrados propugnaban en cambio la tolerancia religiosa, el conocimiento racional, la

extensión de la educación pública y el desarrollo de la ciencia y de la cultura.

Rechazaron la monarquía absoluta que daba todos los poderes al monarca y no

reconocía los derechos de la ciudadanía. Pese a que algunos reyes introdujeron

mejoras en sus reinos y se convirtieron en monarcas ilustrados (repasa el

Despotismo Ilustrado) no quisieron cambiar profundamente el sistema político-social

implantado. De ahí que el descontento fuese patente en el último tercio del siglo XVIII y

los críticos del sistema apoyasen las nuevas ideas del liberalismo que terminaría con el

Antiguo Régimen a golpe de revolución.

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También los ilustrados criticaron los gremios, los monopolios comerciales, el

mercantilismo y el control del Estado sobre la economía.

Las transformaciones económicas que se produjeron a lo largo del XVIII cuestionaron las

bases económicas del A. Régimen.

Algunas de esas transformaciones se hicieron en la agricultura donde se introdujeron

nuevos cultivos (maíz y patata), y se sustituyó el barbecho por la rotación continua .De

este modo progresó la agricultura y también la industria.

La producción artesanal se vio incrementada por el aumento de la demanda y por el

apoyo de los monarcas que promovieron las manufacturas reales.

También prosperó el comercio mediante la mejora de los caminos, el aumento de la

producción, y la construcción de canales navegables. Del mismo modo se impulsó el

comercio colonial al crearse extensos imperios comerciales y fundarse grandes

compañías mercantiles para comerciar con ellos.

Todos estos cambios favorecieron la aparición de nuevas políticas económicas como la

fisiocracia y el liberalismo, que desplazaron progresivamente al mercantilismo. El

liberalismo económico, unido a las revoluciones liberales fue expuesto por Adam Smith

en su obra “La riqueza de las naciones” (1776). Se basaba en la libertad de actuación

en todos los sectores de la economía, la ley de la oferta y la demanda (mano invisible

del mercado) regularía la actuación económica, el intercambio de productos debía ser

libre, sin limitaciones por parte del Estado ni intervención de los gobiernos en la

economía. El trabajo sería la principal fuente de riqueza y favorecía la máxima iniciativa

individual.

Todos estos cambios y reformas, junto a la difusión de las ideas ilustradas en contra del

absolutismo y de la sociedad estamental, fueron minando los cimientos del Antiguo Régimen y

preparando el camino hacia las inminentes revoluciones.

1.3. Glosario del antiguo régimen

Crisis de subsistencia: son propias del Antiguo Régimen, por la incapacidad que tenía su

economía para producir aquel o que la población necesitaba para subsistir. Estaban muy

relacionadas con las crisis climatológicas que provocaban malas cosechas, subidas de precios

de los productos, hambre, crisis higiénico-sanitarias y, al final, altísima mortalidad.

Diezmo: Impuesto del diez por ciento de las cosechas que se debía pagar al rey o a la Iglesia.

Fisiocracia: doctrina económica defendida por Francois Quesnay que afirmaba que la principal

fuente de riqueza de un país radicaba en la tierra, agricultura y minería. De ella se extraía lo

necesario para la alimentación, y proporcionaba la materia prima para la artesanía y el

comercio. Era contraria a la intervención del Estado en la economía.

Gremio: corporación formada por personas que desarrollan una misma profesión, oficio o actividad. Surgen en las ciudades medievales y agrupaban a los artesanos del mismo oficio.

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Estaban regidas por estatutos especiales y distintas ordenanzas, y dentro del gremio había

tres niveles o estatus bien delimitados: aprendiz, oficial y maestro.

Mercantilismo: Teoría económica que se basa en el principio de que un estado es rico en

función de la cantidad de metales preciosos que posee. Para acumular este metal necesitan

vender mucho y comprar poco. Se trata de un sistema que favorece la exportación y limita la

importación mediante la imposición de fuertes impuestos aduaneros u aranceles. Defiende el

intervencionismo del Estado en la economía del país.

Revoluciones burguesas: cambios revolucionarios que se produjeron en Europa y América a

finales del XVIII y durante el XIX, que supusieron la crisis definitiva del Antiguo Régimen y la

consolidación del liberalismo político y del capitalismo. Marcan el paso al mundo

contemporáneo.

1.4. Ejercicios de autocomprobación.