El liberalismo es una ideología que se asienta en los principios de la Ilustración, y que
propone una nueva forma de organización que afecta al terreno político, social y económico.
Las revoluciones políticas americana y francesa intentaron l evar a la práctica las ideas
liberales, pero fracasaron en un primer momento. A lo largo del XIX el pensamiento liberal
acabará triunfando en Europa de la mano de la burguesía, grupo social con poder económico
que terminará controlando el poder político.
¿Qué principios defendía el Liberalismo?:
La libertad del individuo frente al Estado. La libertad política, económica e ideológica.
Derecho a la libertad de conciencia, de religión, de expresión, de reunión, de
asociación…
La soberanía nacional: el poder reside en el pueblo que lo delega en sus
representantes en el Parlamento, elegidos mediante el sufragio o elección.
La igualdad ante la ley, derecho natural de cada ser humano y de cada ciudadano.
La igualdad legal no implicaba la igualdad socio-económica. .Todos los hombres serán
iguales en derechos pero no tendrán las mismas condiciones de vida. Cada persona
según su mérito, valía o riqueza progresará más o menos en la vida (sociedad de
clases).
La separación de poderes.
La promulgación de una Constitución donde se garanticen los derechos y libertades
de los ciudadanos, y se plasmen los principios por los que se rige un país.
Derecho a la propiedad privada.
Practica: Práctica nº 7
Compara los principios liberales del XIX con los del absolutismo y
con los de la democracia española. Reflexiona sobre los
avances y la herencia recibida.
4.2. Las revoluciones de 1820, 1830 y 1848.
Pese a los intentos de la Restauración por restablecer el Antiguo Régim
en los liberales
protagonizaron tres oleadas revolucionarias en Europa.:
Las revoluciones de 1820: se iniciaron en España, y pronto se extendieron a Portugal,
Nápoles y Piamonte. Fueron movimientos antiabsolutistas que termina
ron fracasando.
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Solo en Grecia, que se rebeló en 1821 contra la dominación turca, consiguió su
independencia en 1830. También estas revueltas alentaron la emancipación de la
América española. En 1.824 casi todos los territorios que habían pertenecido a España
alcanzaron la independencia, salvo Cuba y Filipinas, islas que permanecerán unidas a
España hasta 1.898.
En España el comandante Riego se levantó contra la monarquía absoluta de Fernando
VII y dio paso al Trienio Liberal, que terminó en 1823 con la intervención de la Santa
Alianza y la restauración del absolutismo.
Las revoluciones de 1830: Francia fue el origen de este movimiento, consiguiendo
acabar con la monarquía absoluta de Carlos X para entronizar a un monarca liberal,
Luis Felipe de Orleáns. La oleada revolucionaria se extendió a Bélgica, que logró su
independencia de los Países Bajos, pero en Polonia y en otros estados italianos y
alemanes fracasó.
Las revoluciones de 1848: iniciadas también en Francia, Esta oleada fue conocida
como “La primavera de los pueblos” por la gran cantidad de naciones que se
levantaron contra los sistemas absolutistas y los imperios. Se inició también en Francia
donde Luis Felipe tuvo que abandonar el trono, y se proclamó la II República. A
diferencia de las anteriores, estos movimientos revolucionarios contaron con mayor
participación de las clases trabajadoras, y no solo se centraron en las reivindicaciones
de la burguesía, sino que también jugaron un papel importante las reivindicaciones del
movimiento obrero, la nueva clase social que buscaba su espacio político. Fue una
revolución social en la que se hacían demandas más democráticas (sufragio universal,
soberanía popular, igualdad social) y mejoras sociales. Frente al liberalismo
conservador de las revoluciones anteriores exigen un liberalismo democrático. Pero
finalmente no triunfaron, y se impuso la visión de la burguesía conservadora. En
Europa oriental también jugó en esta revolución un papel destacado el sentimiento
nacionalista. Muchos pueblos lucharon contra la dominación imperial austríaca.
A pesar de los muchos fracasos, el balance de las revoluciones liberales fue positivo,
porque en algunos países se ampliaron los derechos y se acabaron con los antiguos
privilegios. La burguesía conservadora fue la auténtica triunfadora.
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5. El Nacionalismo y las unificaciones de Italia y Alemania
¿Juntos o separados?