Las precarias condiciones en que se desarrollaba la vida de la clase trabajadora, extendió la
percepción de que el capitalismo consagraba unas injustas desigualdades que había que
eliminar.
El movimiento obrero surgió de esas condiciones, pero alcanzó mayor o menor fuerza en
función del grado de desarrollo industrial de los países.
Los primeros movimientos de masas de carácter moderno se originaron en Inglaterra y
cristalizaron en episodios como:
La destrucción de máquinas: Ludismo
El cartismo: movimiento propio de la primera etapa del movimiento obrero. Pero, a
diferencia del ludismo, tuvo una índole esencialmente política. Reivindicaba el sufragio
universal masculino y la participación de los obreros en el Parlamento inglés. Con el
cartismo las masas obreras toman contacto con la acción política, y aunque el
cartismo fracasó, constituyó una importante experiencia para la clase obrera en su
intento de mejorar las condiciones de vida.
Las Trade Unions, primeras asociaciones de carácter sindical. A partir de 1.824 las
leyes británicas autorizan el asociacionismo obrero que darán origen a lo que podemos
considerar los primeros sindicatos de obreros, las llamadas Trade Unions en las que,
en principio se unían los trabajadores con un mismo oficio de una localidad.
Posteriormente esas asociaciones se unirán entre sí y se valdrán de la huelga, la
negociación colectiva pacífica y, cuando lo permitan, la participación en política, para
mejorar las condiciones de vida de los trabajadores.
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4.4. Las ideologías obreras: Marxismo y anarquismo
En la década 1860 los líderes obreros de los países europeos son conscientes de que los
trabajadores, al margen de su nacionalidad, sufrían los mismos problemas; por ello, se
plantearon la necesidad de asociarse para dar más fuerza a sus reivindicaciones y a su lucha.
Marx en su Manifiesto lanzó la famosa proclama “¡proletarios del mundo, uníos!”.
De este modo surgió la Primera Internacional obrera o Asociación Internacional de
Trabajadores (A.I.T.). Se fundó en Londres en 1864 y la integraron sindicatos de diversos
países junto a socialistas y anarquistas. Pero pronto fracasó por la dura represión que
ejercieron los gobiernos sobre las huelgas y manifestaciones, pero sobre todo, por las disputas
internas entre los marxistas y los anarquistas. Los marxistas eran partidarios de la formación de
partidos obreros y de su intervención en la vida política (elecciones, ascenso al poder); los
anarquistas, en cambio, eran partidarios de la huelga revolucionaria para acabar con el Estado
y de la formación de asambleas populares.
Las disputas entre ellos no cejaron y acabaron con la expulsión de los anarquistas de la AIT, y
con la disolución de la Internacional en 1876.
Una II Internacional se fundó en París en 1889, reivindicando primordialmente la jornada
laboral de 8 horas, y fijó el 1 de Mayo como día internacional de protesta. Pero también
desapareció pronto por los continuos enfrentamientos entre marxistas y anarquistas, y por la
tensión política en Europa que desembocó en la I Guerra Mundial.
Como símbolos de la Internacional han quedado la celebración del 1 de Mayo (día del trabajo)
y el himno de la Internacional escrito por el francés Eugène Pottier, en 1871.
El comienzo del himno dice:
¡Arriba, parias de la Tierra!
¡En pie, famélica legión!
Atruena la razón en marcha:
es el fin de la opresión.
Del pasado hay que hacer añicos.
¡Legión esclava en pie a vencer!
El mundo va a cambiar de base.
Los nada de hoy todo han de ser.
Agrupémonos todos,
en la lucha final.
El género humano
es la internacional. (Bis)
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Imagen 12 “El cuarto Estado”, obra de Giuseppe Pellizza Da Volpedo (1901)
En ella el autor refleja con realismo la problemática social de su tiempo
Fuente: WikimediaCommons
Si quieres conocer cómo surgió el movimiento obrero en España, en este enlace de la página
webb de Artehistoria lo puedes ver: http://www.youtube.com/watch?v=2sNLyj00Yqs
Pese a los aparentes fracasos de estas organizaciones lo cierto es que la presión del
proletariado y de los sindicatos obreros logró que, a partir de 1875, los gobiernos introdujesen
una legislación laboral y social para acabar con los abusos de los empresarios. Estas leyes
se centraron en tres temas:
El trabajo de las mujeres y los niños. Se prohibió el trabajo infantil y se concedieron los
primeros permisos de maternidad.
Los accidentes de trabajo: se obligará a los empresarios a pagar a los obreros que
sufrieran un accidente laboral. El seguro de enfermedad se introdujo en Alemania en
1883.
La reducción de la jornada de trabajo de 10 a 8 horas (en Inglaterra se consigue en
1919).
Aún así, la lucha por la consecución de derechos laborales no se dio en todos los países por
igual ni al mismo tiempo.
Mención especial merece el movimiento sufragista centrado en la conquista del voto para las
mujeres. Este movimiento alcanzó mayor protagonismo en los países anglosajones en la
segunda mitad del siglo XIX. Pese a que muchas mujeres sufragistas fueron criticadas y
ridiculizadas poco a poco consiguieron su objetivo.
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