Benito Mussolini Simbología fascista
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4.1.1. Fascismo italiano.
Al finalizar la Primera Guerra Mundial, Italia aparecía como un país con un débil sistema político y
económico y gran inestabilidad social, provocada por intentos revolucionarios. En este ambiente
de crisis el fascismo se hizo rápidamente dueño de la situación. Benito Mussolini estableció un
sistema político totalitario en 1922. Sin embargo, el control absoluto del Estado italiano por
Mussolini atravesó por una larga etapa. Sólo a partir de 1926 se instauró un Estado totalitario-
corporativo con el propósito de “establecer la Italia fascista.
4.1.2. Nacionalsocialismo alemán.
La República democrática y parlamentaria –establecida al final de la Primera Guerra Mundial- no
lograría afianzarse. La derrota, las pérdidas territoriales, las pesadas reparaciones de guerra y las
limitaciones de ejército y armamento impuestas por los vencedores crearon un sentimiento
generalizado de humillación y un ansia de desquite en muchas capas de la sociedad alemana. En
el marco de las dificultades alemanas de la posguerra surge un minúsculo partido de extrema
derecha: el Partido Nacionalsocialista Alemán (partido nazi), cuya jefatura asume Adolf Hitler.
Hitler expondrá su pensamiento en la obra Mein Kampf (Mi lucha), publicada en 1925.
El temor de industriales y banqueros a una revolución comunista y las consecuencias de la crisis
económica de 1929, con seis millones de parados, crearon un descontento social que fue el caldo
de cultivo del nazismo en medio de la inestabilidad política. Entre 1932 y 1933, el gran avance
electoral de los nazis y el apoyo de otros grupos nacionalistas llevan a Hitler a la Cancillería.
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En 1933, el líder del partido Nazi Adolf Hitler ganó las elecciones apoyado por partidos de
derecha, formó gobierno, impuso una dictadura totalitaria. Se funda el III Reich, iniciando un
rearme intensivo con vista a exigir por la fuerza sus reivindicaciones territoriales y a conquistar su
“espacio vital”, que desembocará en la Segunda Guerra Mundial.
4.2. Características de la ideología totalitaria
Podemos señalar las características de la ideología totalitaria, estableciendo un esquema básico
atendiendo a tres principios ideológicos:
4.2. 1. Principios políticos
-sumisión de los intereses individuales a la voluntad superior del Estado, entendido
como una “totalidad” que abarca todos los aspectos de la vida pública e incluso privada de
los ciudadanos. De ahí la expresión “Estado totalitario”;
exaltación de la historia nacional como un referente mítico, irreal. Esto conducirá a un
exacerbado sentimiento nacionalista;
régimen dictatorial: el poder queda concentrado en un líder (guía, dirigente) con un
fuerte sentido de la autoridad y la jerarquía, al que se debe obediencia ciega. Existe un
sentimiento mesiánico: no sólo la fe en un hombre providencial (teoría del ´ superhombre´)
sino la convicción de que el triunfo fascista traería la solución de todos los problemas;
rechazo de los valores y comportamientos políticos considerados como
democráticos, ante la supuesta debilidad e ineficacia del sistema parlamentario.
4.2.2. Principios sociales
-supremacía de las élites: la sociedad debe ser gobernada por aquellos cuyas cualidades
los capacitan por encima de la mediocridad de la masa, estableciendo así la desigualdad
de los individuos, los pueblos y las razas. Para la ideología nazi la raza aria es superior a
todas las demás y está llamada a dominar el mundo,
-gusto romántico por los ritos, las ceremonias y los símbolos de carácter arcaico. En
ellos se ejemplificaba la respectiva historia nacional, mediante la exaltación de los valores
de fuerza, agresividad, jerarquía y disciplina, propios de los ejércitos. La guerra se
convierte en una forma suprema de realización: los fuertes son superiores a los débiles,
los vencedores a los vencidos. Gusto por los grandes desfiles, las manifestaciones de
miles de personas uniformadas…
antisocialismo, especialmente anticomunista ante el peligro, real o supuesto, de un
contagio procedente de la Rusia soviética. Esto explica que sociológicamente la base del
fascismo estuviera constituida por la pequeña y mediana clase media urbana y rural ante
el temor a una socialización de tipo soviético, por las clases económicamente altas. Este
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sistema político, que les garantizaba orden, paz y conservación de lo ya alcanzado.
Asimismo, los parados, en número importante debido a la crisis económica, se sintieron
atraídos por una hábil propaganda.
monopolio de la propaganda por parte del partido único, que se sirve de los nuevos
medios de comunicación, como la prensa y la radio, no permitiéndose la opinión disidente.
Existe una preferencia por la infancia y la juventud teniendo en cuenta su importancia
futura, quedando los jóvenes encuadrados en disciplinadas organizaciones, consistiendo
su educación en un adoctrinamiento absoluto.
exaltación de la violencia, con la implantación de sistemas policíacos que reprimen
cualquier oposición. El terror no se utiliza como un recurso de excepción por parte del
gobierno, sino que se trata de una práctica habitual, utilizada para dominar a las masas
con la sensación de que se vive en un clima de inseguridad permanente.
4.2.3. Principios económicos
o Autarquía: se busca el autoabastecimiento, la no dependencia de productos del exterior;
o Expansión imperialista en sentido económico se refiere a la búsqueda de mercados, de
materias primas y energéticas para su industria; mientras que en sentido territorial tiene
relación con el principio del espacio vital, la idea de que un pueblo que se considera
superior exige disponer de tierras próximas o lejanas;
o Necesidad de grandes obras públicas, con la finalidad de conseguir dos objetivos: por
una parte reducir el paro, lo cual era una de las principales promesas de este sistema, y
por otra, para justificar el régimen ante el pueblo por los logros conseguidos.
4.3. Glosario
Antisemitismo: Hostilidad hacia los judíos El antisemitismo cobró fuerza sobre todo a fines del
siglo XIX por motivos nacionalistas: algunos consideraban a los judíos como extranjeros metidos
dentro del cuerpo de la nación.
Corporativismo: Política sindical propia de la Italia fascista. Pretende articular las relaciones
sociales mediante “corporaciones”, grupos de organización vertical integrados por representantes
de la clase empresarial, funcionarios y representantes obreros afectos al régimen.
Espacio vital (lebensraum): Concepto político acuñado por los nacionalistas alemanes, ligado a
la idea de que Alemania estaba superpoblada y necesitaba expandir sus fronteras hasta adquirir el
espacio mínimo indispensable para su supervivencia como nación.
Estado totalitario (Ver tb. totalitarismo): Régimen caracterizado por la concentración de poderes
en manos de un partido único y su jefe, la abolición de los derechos individuales reconocidos por
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el liberalismo, y la pretensión del Estado de dirigir y controlar todas las facetas de la vida social y
privada.
Fascismo: Movimiento político fundado en Italia por Benito Mussolini, que aspiraba al control
totalitario de la sociedad por el Estado y al engrandecimiento de la nación mediante la guerra. El
término se aplica también a otros movimientos similares, como el nacionalsocialismo fundado por
Hitler en Alemania.
Genocidio: exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivos raciales, políticos
o religiosos.
Marcha sobre Roma: Movilización de masas preparada por el Congreso del Partido Fascista
italiano reunido en octubre de 1922. La marcha alcanzó el objetivo previsto: el 29 de octubre el rey
Victor Manuel III llama a formar gobierno a Mussolini.
Pangermanismo: Doctrina que pretende la unidad de todos los pueblos alemanes en un solo
Estado, mediante la expansión territorial y la expulsión de los extranjeros.
Simbología fascista: El carácter nacional de los partidos fascistas se exteriorizaba mediante la
utilización de símbolos: escudos (fasces cruzadas en el fascismo italiano, cruces gamadas en el
nacionalsocialismo alemán), banderas, uniformes, saludos, que reforzaban la idea de unión entre
los miembros del partido y sus adictos.
Totalitarismo: régimen político en el que el Estado ejerce una fuerte intervención en todos los
aspectos de la vida del país y un único grupo o partido político concentra la totalidad de los
poderes estatales, no permitiendo la actuación de otros grupos o partidos.
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