Practica

Número 3.

Extractos de un discurso sobre la cuestión de los Sudetes, pronunciado

por Hitler el 26 de septiembre de 1938. Palacio de los Deportes de Berlín.

“Henos aquí ahora en presencia del último problema que debe ser y

será resuelto Es la última reivindicación territorial que tengo que

formular en Europa, pero es una reivindicación a la que no renuncio”.

Durante veinte años, los alemanes de Checoslovaquia y el pueblo

alemán del Reich han tenido que contemplar este espectáculo. Más

bien, han sido forzados a permanecer como espectadores: no es que

el pueblo alemán haya aceptado esta situación, es que sin armas, no

podía ayudarles contra los que les martirizaban.

¡Y el mundo de las democracias se indigna! Hemos aprendido en

estos años a despreciar a las democracias mundiales. En toda

Europa, sólo hemos encontrado un único Estado que fuera una gran

potencia europea y a la cabeza de ese Estado, un solo hombre que

ha sido comprensivo con los sufrimientos de nuestro pueblo: ¡mi gran

amigo Benito Mussolini!

Benes (presidente checoslovaco) (…) está convencido que no le

puede ocurrir nada porque tiene detrás de él a Francia e Inglaterra.

Conciudadanos, creo que ha llegado el momento de hablar claro. No

se puede negar el título de pacífico a los que han aguantado una

vergüenza tal durante veinte años. Benes tiene un pueblo de siete

millones de individuos tras él, y aquí hay un pueblo de setenta y

cinco millones de hombres.

(…) He asegurado, lo que vuelvo a decir aquí, que una vez que esté

este problema resuelto no habrá más problemas territoriales en

Europa… Yo declaro al pueblo alemán: en lo que concierne a la

cuestión de los Sudetes, mi paciencia está al límite. Benes tiene en

su mano la paz o la guerra. O bien acepta este ofrecimiento y da

finalmente la libertad a los alemanes, o bien nosotros iremos a

buscar esa libertad. Que el mundo se de por enterado.”

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Practica número 3.

Lee con atención el documento.

Fíjate en la actitud de Hitler:

-- por una parte habla del “último problema”, “…una vez resuelto no

habrá más problemas territoriales en Europa”,

-- por otra el tono despectivo hacia las “democracias mundiales”:

“hemos aprendido a despreciar las democracias mundiales”,

--finalmente, el tono amenazador que encierra todo su discurso, con

sus palabras finales: “mi paciencia está al límite…” o “...nosotros iremos

a buscar esa libertad. Que el mundo se de por enterado.”

¿Qué otros aspectos resaltarías del documento?

Ante la negativa checoslovaca intervino Benito Mussolini proponiendo la celebración de una

conferencia de las cuatro potencias (Reino Unido, Francia, Alemania e Italia) para dar una solución

al problema de los Sudetes. El de 28 septiembre 1938 se produce la Conferencia de Munich al

más alto nivel: Chamberlain (Reino Unido), Daladier (Francia), Hitler (Alemania) y Mussolini (Italia).

Imagen 12. Conferencia de Munich, septiembre 1938 . Fuente: Wikimedia Commons

El resultado de la Conferencia de Munich fue la máxima expresión de la política de

apaciguamiento: Checoslovaquia debía ceder inmediatamente al Reich las zonas donde más de

un 50% de la población fuera alemana. El gobierno de Benes tenía un plazo de diez días para

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desalojar esos territorios. Hitler se comprometía a cambio a respetar el resto del territorio de

Checoslovaquia. Chamberlain y Daladier fueron recibidos como héroes y salvadores de la paz en sus países.

Muy pocas voces se levantaron contra las cesiones otorgadas a Hitler en Munich. Munich supuso hacer nuevas concesiones a Hitler con la esperanza de apaciguar sus ansias expansionistas. En

esto franceses y británicos fracasaron estrepitosamente.

La URSS se había visto marginada de la Conferencia de Munich y veía como Londres y París

parecían dispuestos a ceder ante Hitler en sus aspiraciones en el oriente de Europa. La desconfianza rusa ante las intenciones franco-británicas iba en aumento.

Muy pronto se vio cuán ilusorias fueron las esperanzas abiertas por la Conferencia de Munich. El

15 de marzo, las tropas germanas entraban en Praga y establecían el Protectorado de Bohemia

y Moravia. Eslovaquia se declaró inmediatamente independiente, bajo el patronazgo alemán.

El 22 de mayo, las potencias totalitarias anudaban aún más su alianza: Italia y Alemania firmaron

el Pacto de Acero (de claro carácter militar).

-- 23 agosto 1939: Firma del Pacto de No Agresión entre Alemania y la URSS: Stalin estaba

decidido a iniciar conversaciones secretas con Alemania.

Según el pacto firmado, ambas naciones se comprometían a no enfrentarse en caso de una

guerra con terceros países. En una cláusula secreta se establecía el reparto de Polonia y sus

respectivas áreas de influencia.

Consecuencias del pacto: -Para Alemania suponía salvaguardar su flanco oriental ante cualquier

ataque de otro frente; -Para la URSS significaba ganar tiempo ante la previsible agresión alemana;

-Para el resto del mundo se trataba de un acuerdo insólito entre dos enemigos teóricamente

irreconciliables (Hitler y Stalin).

Inicio de las hostilidades: Contando con la actitud de Estados Unidos (mantenía una política

aislacionista e indiferente ante la problemática de Europa) y el pacto con la URSS, Hitler se

decidió a dar un nuevo golpe de fuerza: iniciación de reclamaciones respecto a Polonia,

reivindicando la ciudad de Dantzig y su corredor (que dividía en dos el territorio alemán). Los

polacos, que se oponían a estas peticiones, se dispusieron para la lucha.

La destrucción de Checoslovaquia había abierto definitivamente los ojos a los líderes

occidentales. Francia y Gran Bretaña se precipitaron a proclamar su compromiso de intervención

en caso de que Alemania atacara a Polonia (siguiente presa de Hitler). El de 1 septiembre el ejército alemán (sin declaración de guerra previa) entró en Polonia. El 3 septiembre: Reino Unido y

Francia declararon la guerra a Alemania. La Segunda Guerra Mundial había comenzado.

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Practica: Número 4

Debes comprender por qué Gran Bretaña y Francia mantuvieron una línea de actuación

denominada “política de apaciguamiento” ante Hitler, y que muchos historiadores consideran

aspecto fundamental en el desencadenamiento de la Segunda Guerra Mundial.

Se denomina política de apaciguamiento ( appeasement) a la política exterior británica

aplicada especialmente desde el nombramiento del conservador Neville Chamberlain. Su

política, hoy unánimemente vista como uno de los elementos clave para entender el

expansionismo hitleriano de la segunda guerra mundial, no consistía en una simple

cesión ante las ambiciones hitlerianas.

La política de apaciguamiento se basaba en una serie de ideas compartidas en aquella época por muchos británicos, que el Tratado de Versalles había sido un tratado innecesariamente duro con Alemania; que la Alemania de Hitler era una barrera que impediría la expansión del comunismo en Europa central; que si se cedía a algunas reivindicaciones de Hitler, como la vuelta al Reich de las poblaciones alemanas que el Tratado de Versalles había dejado fuera, se conseguiría apaciguar al Führer y así evitar la guerra en Europa. Muy pocos, entre ellos otro líder conservador, Winston

Churchill, se manifestaban contrarios a este planteamiento.

Las iniciativas británicas fueron seguidas por una vacilante Francia, obsesionada por asegurarse el

apoyo del Reino Unido.

Actividad: Intenta explicar con tus palabras en qué consiste la “política de apaciguamiento”.

5.2. Desarrollo del conflicto. Fases de la guerra.

Fíjate en el siguiente cuadro relacionado con los países intervinientes en el conflicto y aquellos

que se mantuvieron neutrales.

Aliados: Gran Bretaña, Estados Unidos, URSS, Francia (libre), China, la Commonwealt,

América Latina.

Potencias del Eje: Alemania, Italia, Japón, Hungría, Eslovaquia, Finlandia, Croacia,

Rumania, Bulgaria.

Neutrales: España, Irlanda, Turquía, Suecia, Suiza y Portugal.

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5.2.1. Guerra en Europa

5.2.1.1. Primera fase: Ofensiva alemana

En la primera fase de la Segunda Guerra Mundial, hasta finales de 1941, Alemania

y sus aliados (Italia y Japón) consiguieron tan espectaculares victorias que dio la

sensación de que podían imponerse a sus adversarios .

De septiembre de 1939 hasta mayo de 1940, Alemania emprende la denominada guerra

relámpago (BRIZTKRIEG): combinación de una acción rápida y devastadora de la aviación

( Lufwaffe) y tropas paracaidistas y las divisiones de carros de combate (Panzer), que permitiría la

ocupación del territorio por las fuerzas de infantería. Se trataba de provocar el pánico y la

confusión, consiguiendo la rendición de la forma más rápida posible.

En septiembre de 1939, Alemania inicia desde el Oeste la invasión de Polonia; poco después la

URSS hace lo propio desde el Este. Siguiendo el pacto de No-agresión, alemanes y soviéticos se

repartirán Polonia, que prácticamente desaparece como Estado.