de las relaciones internacionales.

Imagen 17. Reagan y Gorbachov. Primera Cumbre de Ginebra. 19/11/1985 .

Fuente: http://es.wikipedia.org

4.1. La crisis del sistema comunista

4.1.1. Crisis económica

La Unión Soviética había llegado con retraso a la tercera revolución industrial .Sus

disidentes denunciaban una sociedad bloqueada por sus dirigentes.

Elegido secretario general del PCUS, Mijail Gorbachov lanzó un programa de

transformación (perestroika) y de transparencia (glasnot). En esta voluntad de cambio

está en el origen del hundimiento del sistema comunista.

A partir de los años ochenta e incluso antes, la economía de la Unión Soviética había entrado

en una situación de crisis que la llevará al derrumbamiento del sistema comunista y la

desaparición de la URSS.

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Entre las causas de dicha crisis podríamos distinguir: las dificultades de coordinación entre las

distintas regiones y autoridades centrales;-los enormes costes económicos que suponía para la

Unión Soviética ser una superpotencia mundial; -los bajos rendimientos de la agricultura, -la

baja productividad industrial, -la desmoralización de la población trabajadora ante las pocas

perspectivas de consumo, etc..

Las consecuencias de esta situación fueron, por una parte, el insuficiente crecimiento de los

bienes de consumo y por tanto un descenso del nivel de vida, y por otra, el agrandamiento del

desfase entre la economía de los países occidentales (capitalistas) y la Unión Soviética.

4.1.2. La perestroika

La perestroika económica se planteó la modernización de las empresas y el aumento de la

producción. El objetivo final era la instauración de la economía de mercado, similar a la de los

países capitalistas. Los resultados finales de la perestroika económica fueron desalentadores.

Esto llevó a sumir a la población soviética en una situación de gran preocupación. Como

consecuencia, el proyecto de Gorbachov experimentó un fuerte descrédito dentro de su país.

La perestroika política intentó la democratización del sistema político soviético, que

recordarás por unidades anteriores, tenía un carácter dictatorial. Se plantearon una serie de

reformas:

La sustitución de los antiguos dirigentes por otros más jóvenes,

El voto secreto para la elección de los cargos del PCUS,

La aceptación de la disidencia, el mayor respeto hacia las normativas internacionales,

El reconocimiento de los derechos de reunión y expresión,

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La revisión de la historia permitiendo un análisis más objetivo,

La celebración de elecciones a diputados en 1989 con la presencia de varias

candidaturas, la existencia de partidos políticos, acabando con la exclusividad del

PCUS…

Dichas reformas fueron lentas y tuvieron que vencer la fuerte resistencia de los sectores más

inmovilistas del régimen. No obstante, significaban, en la práctica el fin del sistema comunista.

A la vez que se producían estos cambios, se permitió a los ciudadanos una mayor libertad de

información. Los medios de comunicación alcanzaron importantes cotas de libertad, informando

sobre cuestiones impensables años atrás.

Es la denominada glasnot. Sobre este concepto escribía el propio Gorbachov:

“Glasnost, crítica y autocrítica no constituyen meramente la consigna de una nueva

campaña, han sido ya proclamadas y deben llegar a convertirse en norma del sistema

de vida soviético. Sin ellas, no es posible ningún cambio radical. No hay democracia, ni

puede haberla, sino hay glasnost. Y no hay socialismo actual, ni puede haberlo si no

hay democracia”.

4.1.3. La desintegración de la URSS

La desaparición del “telón de acero” vino a culminar un proceso sin precedentes en la

historia de los países del “socialismo real”: la transformación de las ´dictaduras del

proletariadoén países democráticos.

Los regímenes comunistas del Este fueron cayendo ante la mirada atónita del mundo.

El fenómeno de la desintegración de la URSS se podría resumir en una idea: Lo que hasta

ahora había sido una unión de Repúblicas bajo una única autoridad central, se convirtió en 15

nuevas Repúblicas, arbitrando cada una de ellas una forma propia de autogobierno con sus

propias instituciones, lo que originó problemas con la antigua Unión.

Una de las claves fundamentales estuvo en el problema de los nacionalismos. La Unión

Soviética era un Estado plurinacional, integrado por la Federación Rusa como núcleo

aglutinante con quince Repúblicas más. En este inmenso territorio convivían diversos grupos

étnicos, cada uno con su lengua propia, historia, religión, costumbres, etc.; se calcula que

existían más de 150 pueblos y lenguas diferentes.

¿Qué sucedió? las medidas liberalizadoras y la transparencia informativa iniciada por

Gorbachov hicieron salir a la luz problemas nacionalistas, que en otros tiempos estuvieron

ocultos: los dirigentes soviéticos eran conscientes de que el nacionalismo era una especie de

volcán que podía hacer que la URSS estallara en mil pedazos. Con el fin de salvar la integridad

del país y atender a las peticiones de soberanía de las Repúblicas, Gorbachov intentó firmar el

llamado Tratado de la Unión.

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Gorbachov en su discurso de aceptación de la presidencia de la URSS (9/5/1990)

señalaba:

“Compartiendo las opiniones expresadas aquí sobre esas cuestiones, considero

necesaria la elaboración urgente de un nuevo tratado federal, acorde con las

presentes realidades y demandas de desarrollo de nuestra Federación, de cada

pueblo. Es preciso prever la diferenciación de los vínculos federativos teniendo en

cuenta las condiciones peculiares y las posibilidades de cada República.

Con el fin de confirmar la soberanía de las Repúblicas y su derecho a la

autodeterminación, incluso hasta la separación… en fecha próxima debe ser

también… determinado por ley el mecanismo de salida de la Federación…”

La firma del tratado, prevista para el 20 de agosto de 1991, no se pudo llevar a cabo. El día

anterior, el sector más reaccionario del PCUS, esperando contar con el apoyo de la población

civil, que había perdido la confianza en el líder soviético, dio un golpe de Estado.

Sin embargo el golpe fracasó por una serie de razones:

la falta de apoyo del Ejército,

la postura personal de Boris Yeltsin, presidente de la Federación Rusa, que se

convirtió en el máximo oponente de los golpistas

y, también, la movilización ciudadana de Moscú contra los sublevados.