El concepto de Constitución puede definirse como el ordenamiento legal principal de
un Estado. Suele reunir unas características como que contenga una declaración de
derechos individuales, que exista una división de poderes (legislativo, ejecutivo y
judicial), que se estipulen medios para garantizar un control sobre el gobierno, etc. Un
requisito que se considera básico para poder hablar de Constitución es que haya sido
redactada y aprobada por representantes de la nación.
En la Historia de España ha habido siete Constituciones promulgadas: 1812, 1837,
1845, 1869, 1876 (durante el siglo XI) ,1931 y 1978 (ya en el siglo XX) y dos que se
quedaron en simple proyecto: 1856 y 1873.
El hecho de que uno de los fenómenos más característicos del siglo XIX sea la
aprobación de Constituciones -muy numerosas y de corta vida-es un síntoma del
enfrentamiento entre los dos grupos surgidos de la división de los liberales: moderados
y progresistas, que analizaremos en su momento. Los gobiernos legitimaban el orden
que defendían mediante la redacción de un texto constitucional. Es decir, existía la idea
de que la Constitución era la base del sistema político.
Las Constituciones tenían como principal objetivo regular la vida política del país.
A lo largo del siglo XIX todas las Constituciones adolecieron del mismo mal: eran fruto
de la imposición de un partido sobre los demás.
Constitución
1812
1837
1845
1869