II

Fuente: elaboración propia

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3.1. Reinado de Isabel II (1833-1868)

Durante el reinado de Isabel II se consolidó el sistema político liberal, pero esta

consolidación se hizo con muchas dificultades y en medio de una gran inestabilidad

política: fueron frecuentes los cambios de gobierno -prueba de ello fueron las sucesivas

constituciones- los pronunciamientos y las guerras civiles.

El poder político quedó determinado por el equilibrio de tres fuerzas internas: la Corona, los

partidos políticos y el Ejército.

Progresistas y moderados pugnaron por el gobierno, pero fueron los moderados quienes

llegaron prácticamente a patrimonializar el poder político. Esto contribuirá a que el sistema se

viera desbordado por el movimiento revolucionario de 1868, origen del Sexenio Democrático

que estudiaremos después.

3.1.1. Período de regencias

3.1.1.1. Regencia de María Cristina (1833-1840)

A la muerte de Fernando VII se abrió un período lleno de convulsiones y cambios. Asumió la

regencia su viuda María Cristina De Borbón Dos Sicilias. La llegada del nuevo régimen no fue

sencilla ni rápida. Surgen las Guerras carlistas entre los defensores de Isabel II (liberales

progresistas y moderados) y los partidarios de don Carlos (absolutistas).Aunque la guerra

carlista termina en 1839 con la victoria del bando de Isabel, el carlismo permanecerá como

una fuerza política ultraconservadora muy arraigada entre el campesinado del norte.

Una vez en el poder, la Burguesía liberal se dividirá en dos grandes tendencias políticas, que

se alternarán en los gobiernos: moderados y progresistas.

a) Liberales moderados. Sus ideales políticos podrían resumirse en: Soberanía

compartida entre la Corona y la Nación; No acepta una separación de poderes plena;

Confesionalidad católica del Estado; Derechos individuales limitados: sufragio

censitario (la participación política se restringe a la aristocracia y la alta burguesía).

b) Liberales progresistas. Pueden destacarse como sus ideales políticos; Elaboración

de leyes más revolucionarias y de mayor trascendencia (como las leyes

desamortizadoras); Plena soberanía nacional; Mayor separación de poderes; Estado

Confesional pero permisividad con otras religiones; Amplia declaración de derechos

individuales; Mayor participación electoral (aunque sin reconocer el sufragio universal).

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Durante la regencia de María Cristina se pone en marcha la Ley General de Desamortización,

dirigida por Juan Álvarez Mendizábal (1790-1853), ministro de Hacienda. El Estado puso en

pública subasta las propiedades rústicas y urbanas del clero y de los ayuntamientos, con tres

objetivos fundamentales: propiciar la formación de una clase media agraria (suprimiendo el

sistema de grandes latifundios), financiar con la venta de las tierras los gastos de las guerras

carlistas y disminuir el poder económico del clero.

Las consecuencias de la desamortización podrían resumirse en los siguientes aspectos:

La alta nobleza siguió conservando sus propiedades agrarias, es decir, las tierras

de la nobleza no tocaron. Cuando se hizo, los nobles volvieron a comprarlas, con lo

que acrecentaron su poder;

Se facilitó el ascenso de la burguesía urbana adinerada que adquiere grandes

propiedades agrícolas (formándose nuevos latifundios);

El Estado liberal recibirá el apoyo de los que se han enriquecido con la

desamortización;

Se empobreció aún más a la gran masa de jornaleros sin tierra, que se veían

ahora desprovistos del uso de los bienes municipales comunes (o comunales). Los

municipios, empobrecidos, pasan a depender del Estado central, con lo que se

acrecienta el centralismo.

La Iglesia se hace más reaccionaria y enemiga del liberalismo. En 1851 se firma

un concordato para intentar reconciliar la Iglesia con el Estado.

Tanto la nobleza como la burguesía seguirán sin ocuparse de mejorar el campo, es decir, no

transformaron sus propiedades en modernas explotaciones, sino que se dedicaron a arrendar

las tierras a la gran masa de campesinos que no habían tenido dinero suficiente para poder

adquirirlas agrícolas. En 1855 se elaborará la Ley Desamortizadora de Pascual Madoz.

3.1.1.2. Regencia del general Espartero (1840-1843)

Tras la renuncia obligada al trono de María Cristina, fue nombrado regente el general

Baldomero Espartero-héroe de la guerra carlista-.

Se inicia un sistema que perdurará a lo largo del siglo XIX, el régimen de los “espadones” (o

de los generales): El Ejército se convierte en una institución clave en la evolución del régimen

político. La intervención militar en la política fue un fenómeno crónico a lo largo del siglo XIX y

parte del siglo XX.

Esta intervención se llevó a la práctica de diferentes maneras: Surge una estirpe de militares

políticos (Espartero, Narváez, O´Donnel …). Los generales buscan el apoyo de los partidos

políticos, o bien los políticos buscan en la victoria militar la defensa de sus ideas. Los militares

asumen el poder representando a un partido político.

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Durante su período de regencia Espartero, que no tenía dotes de gobernante, se enemistó

incluso con elementos de su propio partido, quienes deciden aliarse con los moderados.

Menudean los levantamientos militares. El pronunciamiento del general moderado Ramón

María Narváez (1843) provocó la caída de Espartero. Inmediatamente, Isabel fue proclamada

mayor de edad (contaba 13 años).

3.1.1. Reinado de Isabel II

Imagen. 11 y 12: Reinado de Isabel II

General Narváez General O´Donnell

Fuente: http://es.wikipedia.org

3.1.2.1 Gobierno moderado

Los Moderados –con Narváez al frente- permanecerán diez años en el poder. Realizan una

política centralizadora, que puede apreciarse en aspectos como el fortalecimiento de la

autoridad gubernativa, con la creación de la Guardia Civil para garantizar el orden en todo el

país, y fundamentalmente en el mundo rural, controlando el bandolerismo y reprimiendo a los

campesinos que atentase contra la propiedad privada; la promulgación de leyes para regular el

funcionamiento de las provincias,-recuerda que la división de España en provincias se realizó

en 1833-; un nuevo sistema tributario general con la desaparición de los privilegios locales, la

constitución del nuevo Banco Español de San Fernando (más tarde Banco de España), la firma

del Concordato con la Santa Sede, en el que se reconoce la religión católica como religión

oficial. El Estado dotará económicamente al clero en compensación por los bienes expropiados

en la Desamortización, etcétera.

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La tendencia moderada se acentuará en los diferentes gobiernos. Consecuencia de ello y de la

existencia de numerosos escándalos (financieros y administrativos) se llegó a una situación

revolucionaria.

3.1.2.2. Bienio progresista

En 1854 se produce el regreso de los progresistas al poder. Es el denominado Bienio

Progresista (1854-1856). Después de una escaramuza con las tropas de Narváez en Vicálvaro

(la denominada Vicalvarada) se publicaba el “Manifiesto del Manzanares”, que resumía un

programa de “regeneración liberal”: conservación del trono “pero sin camarilla que lo deshonre”,

ampliación del sufragio y libertad de imprenta.

Durante este período se alcanzó un alto grado de prosperidad económica, originado por la

inversión de capital extranjero en España gracias a la situación de bonanza económica

internacional. Se promulgaron leyes importantes: la Ley General de Ferrocarriles (1855) que

proporcionó gran empuje a la construcción del ferrocarril en España, y la Ley Desamortizadora

de Pascual Madoz.

Imagen 13. Red de ferrocarriles en el siglo XIX. Fuente: http://es.wikipedia.org

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3.1.2.3. Gobiernos moderados. Final del reinado de Isabel II

Los moderados vuelven a ejercer el poder en 1856, destacando los gobiernos de los

generales Leopoldo O´Donnell y Narváez. Fue un período lleno de dificultades exteriores

durante el que se intentó recuperar el prestigio colonial perdido.

A partir de 1866 a la crisis política se une la económica. El general Narváez intenta controlar

la situación implantando una auténtica dictadura. La Monarquía –claramente favorecedora del

partido moderado- tiene que enfrentarse a una oposición generalizada, que culminará en la

creación de un comité de acción entre los partidos Progresista y Demócrata, bajo la presidencia del general Prim , al que se unieron los republicanos, firmando en 1867 el Pacto de Ostende en contra de Isabel II.

El general Serrano –sustituto de O´Donnell al frente de la Unión Liberal- también se unió, igual

que los republicanos de Pi y Margall, lo que arrastraría aun gran número de altos cargos militares, que estuvieron a la espera del primer aviso.

Los objetivos de este pacto pueden resumirse en el derrocamiento de la reina y de su régimen

y el establecimiento de unos derechos fundamentales (entre los que se destaca el sufragio

universal, inspirado por los demócratas, partido al que finalmente se adheriría Prim). Una vez conquistado el poder se formarían unas Cortes constituyentes que establecerían la forma de

gobierno desde entonces: monarquía o república.

3.2. El Sexenio democrático (1868-1874)

La revolución de 1868 puso fin al reinado de Isabel II y a la propia monarquía borbónica,

bajo el signo del liberalismo radical y democrático.

Imagen 14. Protagonistas del Sexenio Democrático

General Serrano Amadeo de Saboya Primera República

Fuente: http://es.wikipedia.org

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3.2.1. La “Revolución Gloriosa”. El Gobierno provisional (1868-1871)

En septiembre de 1868 se inicia un levantamiento militar dirigido por sectores progresistas del

ejército y secundado por los partidos políticos con mayor fuerza en el país.

Entre las causas de la revolución se encuentran:

 la crisis económica general de 1866, agravada en España por las malas cosechas,

con el consiguiente malestar social;

 la crisis interna del sistema liberal isabelino incapaz de realizar por sí mismo las

necesarias reformas que demandaba el país, no permitiendo que los progresistas

llegaran al poder de otra forma que no fuera mediante la violencia.

A ello se une la desaparición de las principales figuras del moderantismo y del unionismo.

La sociedad, cansada de los gobiernos moderados y de sus corrupciones, apoyará el

movimiento revolucionario auspiciado por los progresistas, demócratas y republicanos.

Esta revolución tiene un marcado sentido democrático, que se destaca por dos hechos:

1. la expulsión del trono -por vez primera- de un monarca español a manos de la

acción popular (tras vencer las fuerzas sublevadas del general Serrano a las tropas

leales a Isabel II) en Puente Alcolea (cerca de Córdoba) el 27 de septiembre,

provocando la huida de la reina a Francia.

2. y la promulgación de la Constitución de 1869, que recogía los principios del

liberalismo democrático: el sufragio universal masculino, la completa división de

poderes, la plena soberanía nacional y una amplia declaración de derechos y

libertades.

Tras ser destronada Isabel II, se organizaron Juntas revolucionarias que ejercen el poder

político, dando paso a un Gobierno provisional, presidido por el general Francisco Serrano

(aunque el verdadero hombre de la situación era el general Prim).

Para asegurar el nuevo rumbo democrático de la nación, y entendiendo que la monarquía era

el régimen más adecuado para España, se inició la búsqueda de un nuevo rey para la corona

española.

Imagen 15. Integrantes del Gobierno provisional que tomó el poder tras la revolución de 1868

Fuente: http://es.wikipedia.org

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3.2.2. Reinado de Amadeo de Saboya (1871-1873)

Las Cortes eligieron a un príncipe italiano no comprometido con las luchas partidistas internas,

que aceptó la corona: Amadeo de Saboya, duque de Aosta e hijo de Víctor Manuel II, rey de

Italia.

Amadeo I aunque fue respetuoso con la Constitución, no consiguió atraerse suficientes

apoyos, ya que contaba con enemigos numerosos como los monárquicos alfonsinos,

defensores de la subida al trono del príncipe Alfonso (hijo de Isabel II), los carlistas -durante

este reinado se produce otra guerra carlista- y los republicanos que veían en el trono vacante

su gran oportunidad para llegar al poder.

Aunque el monarca estaba lleno de buena voluntad, sin embargo los problemas le parecían

insolubles: Insurrección independentista en Cuba, sublevación carlista en el norte, agitación

obrera en las ciudades…Ante esta situación, el rey decidió abdicar.

Imagen 16. Amadeo I de Saboya

Fuente: http://es.wikipedia.org

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