Número 2
Lectura atenta de la abdicación de Amadeo de Saboya (10 febrero 1873)
Al Congreso.
Conozco que me engañó mi buen deseo. Dos años ha que ciño la corona de
España y la España vive en constante lucha viendo cada día más lejana la era
de paz y de ventura que tan ardientemente anhelo.
Si fueran extranjeros los enemigos de su dicha, entonces, al frente de estos
soldados, sería el primero en combatirlos; pero todos los que con la espada, con
la pluma, con la palabra agravan y perpetúan los males de la nación son
españoles.
Y entre el fragor del combate, entre el confuso y contradictorio clamar de los
partidos, entre tantas y tan opuestas manifestaciones de la opinión pública, es
imposible atinar cual es la verdadera y más imposible todavía hallar el remedio
para tamaño males. Lo he buscado ávidamente dentro de la ley y no lo he
hallado. Fuera de la ley no ha de buscarlo quien prometió observarla. (…)
Éstas son, señores Diputados, las razones que me mueven a devolver a la
Nación la Corona que me ofreció el voto nacional”.
Actividad: ¿Cuáles son los motivos que llevan a Amadeo de Saboya a
abdicar del trono?
3.2.3. La Primera República española (1873)
Tras la abdicación de Amadeo I se proclamó la Primera República Española, nombrándose
presidente a Estanislao Figueras. Fue una solución de urgencia -11 de febrero- tomada por el
Congreso y el Senado sin convocar elecciones que decidieran los destinos del país.
Entre los republicanos había dos tendencias: los partidarios de una República unitaria
(centralistas) y los partidarios de una República federal (federalistas)
La República unitaria es aquella donde el poder político se concentra en un gobierno
central que asume todas las competencias políticas, negando cualquier reivindicación
nacionalista dentro del Estado que atente contra la “unidad” de la nación.
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En una República de tipo federal las competencias políticas se reparten entre las
diversas nacionalidades o estados que se han unido libremente, respetando un
gobierno común que, normalmente, asume las competencias de defensa, comercio
exterior, asuntos exteriores, etc.
La característica fundamental de esta etapa será la inestabilidad política: en su escaso año
de duración se proclamaron cuatro gobiernos.
El intento de reconstruir España de acuerdo a un patrón federal se acentúa con el
nombramiento de un presidente catalán (Pi y Margall). Las Cortes elaboraron una
Constitución que si bien no llegó a ser aprobada, preveía que España quedaba dividida en
quince estados federales. Estas ideas fomentaron el Movimiento cantonalista en extrema
oposición al gobierno central. Este hecho junto con la Guerra carlista hicieron muy difícil el
gobierno del país. Pi y Margall, tras un escaso mes de gobierno, fue reemplazado por Nicolás
Salmerón, y éste por el unitario Emilio Castelar, que declaró fuera de la ley el movimiento
federalista.
Imagen 17. Focos de la sublevación cantonal.
La confusión fue cada vez mayor. En 1874, nuevamente el Ejército irrumpe en la escena
política. Así, el 3 de enero 1874, cuando Castelar pierde una moción de confianza y se va a proceder a la elección de un nuevo presidente (el federalista Eduardo Palanca), el general pág. 30
Manuel Pavía (capitán general de Castilla La Nueva) hace llegar una nota al presidente de las
cortes, Nicolás Salmerón, ordenándole que "desaloje el local". Los diputados no obedecen la orden y permanecen en sus asientos, aunque terminaron siendo desalojados por una fuerza
militar que disolvió las Cortes, dando fin al régimen parlamentario republicano.