Imagen 9. Estandarte presidencial

Fuente de las imágenes: http://es.wikipedia.org

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La labor más apremiante fue la elaboración de una Constitución.

Entre sus principios fundamentales de la Constitución de 1931 destacaban:

 El principio de igualdad de los españoles ante la Ley. Proclama a España

como "una república de trabajadores de toda clase".

 El principio de laicidad: Se iba más allá de la mera separación entre la Iglesia y

el Estado para adentrarse en un ámbito de total eliminación de la religión de la

vida política la vida política.

 El principio de elección y movilidad de todos los cargos públicos, incluido el

Jefe del Estado.

 El principio monocameral. Suponía la eliminación de una segunda Cámara

aristocrática o de estamentos privilegiados. El poder legislativo sería ejercido por

una sola Cámara.

 Se preveía la posibilidad de la realización de una expropiación forzosa de

cualquier tipo de propiedad, a cambio de una indemnización, para utilización social

así como la posibilidad de nacionalizar los servicios públicos.

 Amplia declaración de derechos y libertades. Concedía el voto desde los 23

años con sufragio universal, también femenino (el sufragio femenino se aplica por

primera vez en las elecciones de 1933).

Separación de la Iglesia y el Estado, además del reconocimiento del matrimonio

civil y el divorcio.

2.2. Gobierno de izquierdas (1931-1933)

El Gobierno y las Cortes tenían ante sí una inmensa tarea. Eran conscientes de lo mucho que

las clases populares esperaban de ellos. A lo largo del período el Gobierno se vio

constantemente acosado: Desde la derecha se le acusaba de hacer demasiadas reformas y

desde la izquierda de hacerlas con demasiada lentitud. A ello se unió la escasa política exterior

de la República, centrada en temas nacionales, lo que conllevó a que cuando fue necesario,

pocos países acudieron en su ayuda.

2.2.1. Problema religioso

La Constitución contemplaba la separación Iglesia-Estado. Por ello se decretan leyes y

decretos como la supresión del presupuesto al clero y al culto, la implantación de la enseñanza

laica, la expulsión de los Jesuitas, la aprobación del divorcio y el matrimonio civil, etc., que

provocan el enfrentamiento Iglesia-Gobierno republicano.

La Iglesia no aceptó de buen grado el laicismo que impuso la Constitución de 1931 y su

exclusión en materia educativa. En la primavera de 1931 se habían producido algunos

incidentes como la quema de algunas iglesias y conventos.

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2.2.2. Problema militar

Manuel Azaña procedió a reducir el excesivo número de jefes y oficiales. Además el Ejército

prestó juramento de fidelidad a la República. La reforma militar de Azaña creó profundo

malestar. Ejemplos de ese malestar fueron la sublevación del general Sanjurjo contra el

gobierno en agosto de 1932 en Sevilla, que no tuvo éxito, y la creación de la UME (Unión

Militar Española), antirrepublicana.

2.2.3. Problema regional

La Constitución de 1931 reconocía la posibilidad de que las regiones que lo solicitasen

pudieran alcanzar la autonomía. Cataluña, después de aprobado el Estatuto catalán, será la

primera región autónoma de España que tiene su propio gobierno (Generalitat).

2.2.4. Reforma agraria

Había sido una de las grandes promesas del bloque de gobierno. Pensaba acabar con las

grandes propiedades (latifundios) y crear una serie de pequeños propietarios. En 1932 se

produce la aprobación de la Ley de Reforma Agraria, por la cualse expropiaban (mediante el

pago de indemnizaciones) las grandes fincas no cultivadas directamente por sus dueños, y se

expropiaban (sin indemnizaciones) las tierras de los terratenientes que habían participado en el

levantamiento de Sanjurjo. La reforma agraria no tuvo el éxito esperado: por una parte, se

llevaba a cabo con lentitud y fueron pocas las tierras expropiadas, y por otra, originó un

enfrentamiento de la nobleza y los terratenientes con la República yun fuerte descontento entre

los trabajadores del campo.

2.2.5. Cuestión obrera

La clase obrera tenía muchas expectativas con la República. Se producen huelgas y

manifestaciones para conseguir la realización de las reformas prometidas. Algunas de estas

protestas se convirtieron en auténticos intentos de insurrección, con que consiguiente

intervención de las fuerzas de orden público. Un acontecimiento que terminó en tragedia fue lo

ocurrido en Casas Viejas (Cádiz), donde se había producido un alzamiento campesino que fue

dominado por la Guardia Civil, pero un campesino apodado Seisdedos, se hizo fuerte en su

casa con sus hijos, nietos y vecinos. Las fuerzas del orden incendiaron la casa y acribillaron a

sus ocupantes cuando huían del fuego, sobreviviendo solo dos personas.

Este hecho tuvo una enorme repercusión en los medios de comunicación escritos.

Todo esto culminó en el desprestigio de Manuel Azaña, que se vio obligado a dimitir en

septiembre de 1933. Alcalá Zamora (presidente de la República) convocó elecciones para

Noviembre de 1933.

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2.3. República de derechas (1933-1936)

Imagen 10. La República de derechas

Alejandro Lerroux Revolución en Asturias Revolución en Cataluña

Fuente: http://es.wikipedia.org

Tras las elecciones se produce un giro a la derecha. Resultaron vencedores el Partido Radical

y la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas). Alejandro Lerroux del Partido

Radical será encargado de formar gobierno.

Entre los motivos que explican el triunfo de las derechas se encuentran la inclinación de la gran

masa neutral del país hacia el centro y la derecha, como una expresión de su descontento por

las reformas radicales del primer bienio, por una parte, y la abstención de los anarquistas que

dejó a la izquierda sin un apoyo importante, por otra.

El nuevo gobierno desmontó la mayor parte de las reformas de la etapa anterior.

Como consecuencia de una remodelación en dicho gobierno dando entrada a tres miembros de

la CEDA, y ante el temor de que se frenaran aún más las reformas y se implantara una

dictadura de corte fascista, en Octubre de 1934 estalló una revolución (dirigida por un sector

del partido socialista), que tuvo una especial importancia en Cataluña y en Asturias.

En Cataluña la Generalitat declaró a Cataluña como Estado Catalán independiente dentro de

la República. El Gobierno central envió tropas y dominó la situación, suprimiéndose el Estatuto

de Autonomía.

En Asturias los movimientos obreros adquirieron carácter de auténtica revolución, que fueron

controlados por el Gobierno, que organizó una campaña militar reprimiendo duramente a los

participantes.

Como consecuencia de estos hechos y de los graves problemas económicos que tenía

planteados el país -incluidos algunos casos de corrupción- se convocaron elecciones para

febrero de 1936.

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2.4. Elecciones y Gobierno del Frente Popular (1936).

La izquierda se presentó en un Pacto del Frente Popular, en el que aparecían como firmantes:

Unión Republicana, Izquierda Republicana, PSOE, PCE, UGT, Federación de Juventudes

Socialistas, Partido Sindicalista y POUM;

La derecha formó un frente contra la revolución y sus cómplices, encabezado por la CEDA y

Bloque Nacional (Renovación y Tradicionalistas), que llegó a acuerdos parciales con la Lliga,

radicales y centristas; fracasaron, en cambio, las negociaciones con Falange.

El resultado electoral -siguiendo a Javier Russel- fue el siguiente: Votaron 9.864.783 de

electores: Frente Popular (4.654.116); centro (400.901, que son más si se añaden los 125.714

del PNV); Derecha (4.503.524).

La ley electoral primaba a las mayorías: Cuando se constituyó el Congreso hubo 278 diputados

(Frente Popular); 131 (derechas), 40 (centro).

Imagen 11. Mapa: Resultado de las elecciones de febrero de 1936 por provincias: en las

que ganó la izquierda marcadas en rojo, en las que ganó la derecha en azul y en las que

ganó el centro en verde.

Fuente: WikimediaCommons

El triunfo del Frente Popular en las elecciones del 16 de febrero de 1936 provocó una radical

polarización entre las fuerzas de izquierda y derecha. Las fuerzas políticas españolas tenían

planteamientos ideológicos y estratégicos muy distintos. La convivencia nacional se hacía

imposible.

A partir de ese momento, los acontecimientos se precipitan. Alcalá Zamora fue destituido como

presidente de la República, siendo nombrado Manuel Azaña. Inmediatamente de constituirse

el nuevo Gobierno presidido por Santiago Casares Quiroga, salen a la calle los presos

políticos (con responsabilidades en la Revolución de 1934), se restableció el Gobierno de la

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Generalitat catalana, se aceleró la reforma agraria, volviendo los arrendatarios a ocupar las

tierras de las que habían sido expulsados.

La agitación y la violencia eran cada vez más fuertes, sobre todo en las ciudades más

importantes. Aumentaron los atentados, los enfrentamientos violentos, el clima de inseguridad.

En el Parlamento se reflejaba el malestar reinante, los debates alcanzaban notable violencia

dialéctica, con acusaciones mutuas que pretendían achacar a la ideología contraria la

responsabilidad del desorden.

La situación internacional tampoco era tranquilizadora: Mientras en Alemania e Italia los

movimientos totalitarios iban en aumento, la URSS comenzaba a ofrecer su ayuda al

comunismo en Europa.