Texto A.

Bando del general Franco. (Melilla, 17 julio 1936)

Una vez más, el Ejército, unido a las demás fuerzas de la Nación, se ha visto

obligado a recoger el anhelo de la gran mayoría de los españoles, que veía con

amargura infinita desaparecer lo que a todos puede unirnos en un ideal común:

España.

Se trata de restablecer el imperio del orden dentro de la República no solamente en

sus apariencias o signos exteriores, sino también en su misma esencia; para ello

precisa obrar con justicia, que no repara en clases ni categorías sociales, a las que ni

se halaga ni se persigue, cesando el estar dividido el país en dos grupos: el de los que

disfrutan del poder y el de los que son atropellados en sus derechos, aun tratándose

de leyes hechas por los mismos que las vulneran; la conducta de cada uno guiará la

conducta que con relación a él seguirá la autoridad, otro elementos desaparecido de

nuestra Nación y que es indispensable en toda colectividad humana, tanto si es

régimen democrático como si es en régimen soviético, en donde llegará a su máximo

rigor.

El restablecimiento de este principio de autoridad, olvidado en los últimos años, exige

inexcusablemente que los castigos sean ejemplares, por la seriedad con que se

impondrán y la rapidez con que se llevarán a cabo sin titubeos ni vacilaciones. (…)”