2.1. El Romanticismo

La sociedad del Romanticismo era una mezcla de supervivencias de una aristocracia de otros

tiempos arruinada y orgullosa, de una burguesía de nuevos ricos y de un pueblo amargado y

mísero que empezó a sublevarse contra una situación que consideraba injusta y a plantear los

primeros conflictos graves.

En el arte, el romanticismo se manifestó en numerosos campos que tienen en común la libertad

expresiva del artista y la exaltación de los sentimientos. Los artistas románticos participaron de

la filosofía romántica: individualismo, subjetividad, sentimientos desbordados, gusto por lo

exótico y lo medieval, amor a la naturaleza y el paisaje, todo ello cargado con un intenso

dramatismo y una enorme pasión.

El dibujo pasa a un segundo plano. Los protagonistas del cuadro van a ser el color y el

movimiento desbordante.

Muchos artistas pusieron sus pinceles al servicio de la revolución y la lucha de los pueblos por

su independencia.

Los autores más relevantes fueron los franceses Théodore Géricault (autor de La balsa de la

Medusa) y Eugène Delacroix, autor de La Libertad guiando al pueblo (imagen 12).

Imagen 12. Delacroix: La libertad guiando al pueblo.

Fuente: http://es.wikipedia.org

Como ya sabes, con la revolución liberal -protagonista política del final del siglo XVIII y de la

primera mitad del siglo XIX- la burguesía acabó haciéndose con el poder. Pero también el

pueblo tiene un protagonismo activo en los procesos revolucionarios. Delacroix plasma en esta

obra esta presencia popular en la revolución, liderada por la figura alegórica de la Libertad, que

encabeza la lucha y anima a los revolucionarios. Se trata de un lienzo que ilustra la

insurrección de julio de 1830 que derrocó a Carlos X por Luis Felipe de Orleans.

Entre los paisajistas sobresalió el inglés William Turner, claro precursor del impresionismo y el

alemán C. David Friedrich, creador de atmósferas enigmáticas y escenarios tempestuosos e

inquietantes.

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