La sociedad del Romanticismo era una mezcla de supervivencias de una aristocracia de otros
tiempos arruinada y orgullosa, de una burguesía de nuevos ricos y de un pueblo amargado y
mísero que empezó a sublevarse contra una situación que consideraba injusta y a plantear los
primeros conflictos graves.
En el arte, el romanticismo se manifestó en numerosos campos que tienen en común la libertad
expresiva del artista y la exaltación de los sentimientos. Los artistas románticos participaron de
la filosofía romántica: individualismo, subjetividad, sentimientos desbordados, gusto por lo
exótico y lo medieval, amor a la naturaleza y el paisaje, todo ello cargado con un intenso
dramatismo y una enorme pasión.
El dibujo pasa a un segundo plano. Los protagonistas del cuadro van a ser el color y el
movimiento desbordante.
Muchos artistas pusieron sus pinceles al servicio de la revolución y la lucha de los pueblos por
su independencia.
Los autores más relevantes fueron los franceses Théodore Géricault (autor de La balsa de la
Medusa) y Eugène Delacroix, autor de La Libertad guiando al pueblo (imagen 12).
Imagen 12. Delacroix: La libertad guiando al pueblo.
Fuente: http://es.wikipedia.org
Como ya sabes, con la revolución liberal -protagonista política del final del siglo XVIII y de la
primera mitad del siglo XIX- la burguesía acabó haciéndose con el poder. Pero también el
pueblo tiene un protagonismo activo en los procesos revolucionarios. Delacroix plasma en esta
obra esta presencia popular en la revolución, liderada por la figura alegórica de la Libertad, que
encabeza la lucha y anima a los revolucionarios. Se trata de un lienzo que ilustra la
insurrección de julio de 1830 que derrocó a Carlos X por Luis Felipe de Orleans.
Entre los paisajistas sobresalió el inglés William Turner, claro precursor del impresionismo y el
alemán C. David Friedrich, creador de atmósferas enigmáticas y escenarios tempestuosos e
inquietantes.
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