En la segunda mitad del siglo XIX los excesos expresivos y emocionales del Romanticismo y
los avances de la ciencia provocaron un interés por representar fielmente la realidad, surgiendo
un nuevo movimiento, el realismo.
Las revoluciones políticas y los cambios sociales derivados de la Revolución Industrial
influyeron en los artistas, que con frecuencia reflejaron los problemas de la sociedad de la
época.
Los artistas pretendían ser cronistas de una época en la que el trabajo del proletariado y de los
campesinos y su forma de vida eran muy diferentes de los de la burguesía. Los pintores se
preocupan por las clases humildes, mostrando seres anónimos. Los artistas realistas
abandonan la idealización romántica, no creen en un ideal de belleza ni pretenden sugestionar
o sobrecoger al espectador, sino que éste pueda comprender la obra de arte por sí mismo. Por
eso su pintura es sencilla y sobria. Sobresalen Gustave Courbert ( Entierro en Ornans), que
pintaba lo que veía y Jean François Millet ( El Angelus).
Imagen 13. Daumier .
Fuente: http://es.wikipedia.org
Señalamos como ejemplo la obra El vagón de tercera de Honoré Daumier (imagen 13). En
estas versiones queda patente el interés del autor por la descripción de seres humanos pobres,
cansados, viejos y niños, lejos de la belleza ideal de los románticos. Daumier crea tipos
humanos que cualquiera puede fácilmente reconocer y comprender. El tren –gran logro del
siglo XIX es el lugar escogido para la descripción de viajeros pobres, mal vestidos y tristes,
entre los que destacan algunos sombreros de copa, indicio de mejor condición social.
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