2.4. El Postimpresionismo

Incluye diferentes estilos que surgieron a partir del impresionismo, representados por artistas

aún más innovadores que abren el arte a nuevas formas de expresión, propiciando el

posterior desarrollo de las vanguardias del siglo XX.

Los postimpresionistas parten de una previa experiencia impresionista, pero rompen muy

pronto con este movimiento en busca de nuevas formas de expresión de las emociones,

recuperando los perfiles y el color e interpretando la realidad de una manera muy personal.

Sobresale el puntillismo o divisionismo, caracterizado por el uso de puntos de colores puros,

yuxtapuestos. Destacan George Seurat y Paul Signac.

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Principales pintores postimpresionistas:

Paul Gauguin. Sus cuadros se caracterizan por el primitivismo captado en escenas de

la vida cotidiana en Tahití, con manchas planas, sin perspectiva y de tonos muy vivos,

simplificando las formas de las figuras representadas en sus obras.

Paul Cézanne (1839-1906) abandonó los planteamientos del impresionismo y buscó

nuevas soluciones para representar la forma y el volumen de las figuras que creyó

encontrar en la descomposición de la realidad en formas puras de figuras geométricas

como esferas, conos, cilindros, cubos…Es decir, todo lo que existe en la naturaleza es

geometrizable, quedando el dibujo en segundo plano. Su pintura es una especie de

“arquitectura de la naturaleza”, conseguida a base de pinceladas de color, olvidando

los perfiles y los claroscuros.

Se le considera el precursor del cubismo contemporáneo. Obra clave: Los jugadores

de cartas (imagen 18)

Vincent Van Gogh (1853-1890) De origen holandés vivió en Francia desde 1886.

Enfermo de epilepsia y de espíritu atormentado, pretendió con su pintura manifestar la

intensidad de los sentimientos del hombre, mostrando en ella los rasgos de su

personalidad angustiada y patológica.

La pintura de Van Gogh es de trazos muy espesos y gruesos, llena de materia y con

despreocupación de la línea. Debido a su carácter desequilibrado pinta paisajes

irreales y delirantes, caracterizados por las líneas ondulantes. Procura emplear colores

puros, muy vivos, aplicados a veces con los dedos y el mango del pincel,

despreocupándose de la profundidad y de los volúmenes.

Observa estas características en su obra La noche estrellada (imagen 19)

Cezanne y Van Gogh son pintores difíciles de encuadrar en un estilo concreto, aunque

se los considera antecedentes de varios estilos, como el fauvismo, el expresionismo y

el cubismo, respectivamente.

Henri de Toulouse-Lautrec, padeció una extraña enfermedad ósea, que le acomplejó

el resto de su vida, renunciando a la vida elegante para refugiarse en el París más

canalla y bohemio. Destacó en la caricatura y el cartel, pleno de colores planos y un

dibujo muy espontáneo. Supo plasmar la vida alegre, el movimiento y la fiesta. (imagen

20).

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Imagen 17. Gauguin. Tahitianas. Imagen 18. Toulouse-Lautrec. Jane Avril.

Fuente: http://es.wikipedia.org http://es.wikipedia.org

Imagen 19.Van Gogh La noche estrellada Imagen 20. Cézanne. Los jugadores de cartas

Fuente: http://es.wikipedia.org Fuente: http://es.wikipedia.org

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3. El arte en España y en Castilla y León en el siglo XIX

3.1. Arte en España en el siglo XIX

3.1.1. Arquitectura en España en el siglo XIX

El establecimiento del Estado Liberal favoreció la creación de nuevos edificios dentro de la

corriente historicista, como el Palacio del Congreso y el Teatro Real de Madrid, de

características neoclásicas.

A medida que progresaba la industrialización, la arquitectura incorporó nuevos materiales como

el hierro y el cemento. Los edificios más típicos fueron las estaciones de ferrocarril, como la

de Atocha, Madrid.

A finales del siglo XIX irrumpió en España el modernismo, cuyo principal representante fue

Antoni Gaudí, cuya obra se enmarca también en los comienzos del siglo XX. Gaudí muere en

1926. Dotado de una enorme fantasía, Gaudí construyó edificios en los que las líneas rectas

casi desaparecen, la estructura arquitectónica se funde con la decoración, e incluso el

mobiliario se diseña en función del conjunto dando lugar a ambientes que parecen de fábula.

Imagen 21. Obras de Gaudí: Templo de la Sagrada Familia y Parque Güell.

Fuente: http://commons.wikimedia.org

Sus obras, como el Parque Güell, la Casa Milá, Casa Batlló o la Iglesia de la Sagrada Familia,

en Barcelona, reflejan una gran creatividad.

Durante la primera mitad del siglo XIX se advierten cambios en la procedencia de los

encargos (la Iglesia y la nobleza perdieron la categoría de mecenas tradicionales) y en el

nuevo gusto del público, que puede denominarse ´burgués´.

La burguesía, como ya has estudiado en unidades anteriores, se convierte en la clase

política dominante.

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3.1.2. Escultura en España en el siglo XIX

En el campo de la escultura, en España se manifiestan sin innovaciones todas las tendencias

que florecen en Europa. La escultura tarda mucho en escapar a las normas neoclásicas y,

como su mercado es más reducido que el de la pintura, los escultores realizan obras dentro de

las más estrictas normas academicistas si quieren conseguir encargos de monumentos.

Destacaron Ricardo Bellver (El ángel caído) y Mariano Benlliure (Monumento a Martínez

Campos).

3.1.3. Pintura en España en el siglo XIX

En el campo de la pintura, a pesar de la fuerte influencia del Academicismo (siguiendo las

pautas del Árte oficial´) aparecen tendencias románticas, con la importancia del color, el

subjetivismo y el sentido imaginativo, los temas históricos y exóticos.

Hasta 1850 también predominó un Romanticismo historicista que recreó escenas históricas y

costumbristas, realizadas por autores como Federico Madrazo, con un estilo ameno y directo

que responde a una puesta en escena de la elegancia cortesana, sin perder nunca el gusto

académico. Sus personajes tienen una expresión sentimental que dota de romanticismo al

estudio psicológico y al desarrollo ambiental. También se destacan Leonardo Alenza y

Vicente López.

Posteriormente, se fue imponiendo una corriente naturalista que siguió dando importancia al

historicismo y al costumbrismo. Entre sus representantes destacaron Eduardo Rosales (El

Testamento de Isabel la Católica), creador de una pintura de carácter grandioso y Mariano

Fortuny ( La Vicaría) pintor muy sensible a los gustos de la época, lo que le hizo muy admirado

en su momento. Otros artistas destacados fueron Antonio Gisbert (Los Comuneros de

Castilla– imagen 22-y El fusilamiento de Torrijos) y Casado del Alisal, que cosecharon grandes

éxitos en la pintura de historia.

La pintura de historia reúne, de una manera ambivalente, el afán de escapar al pasado y la

preocupación por dotar al presente de un pasado glorioso. Dicha pintura abordó los temas

históricos sólo en su temática, admitiéndose lo espectacular de las escenas, pero no la

ideología y actitudes que encerraban.

La tendencia naturalista enlazó con las nuevas corrientes de finales de siglo, como el

impresionismo, estilo que influyó en Joaquín Sorolla, quien interpretó la vibración de la luz

de un modo vigoroso, creando una versión nueva de las técnicas impresionistas, el

denominado luminismo, genuinamente español. (imagen 23).

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Imagen 22 Antonio Gisbert. Imagen 23. Joaquín Sorolla.

Los Comuneros de Castilla Niños en la playa

Fuente: http://es.wikipedia.org Fuente: http://es.wikipedia.org

3.1.4. Glosario

Modernismo: movimiento artístico internacional de finales del siglo XX, que se manifestó sobre

todo en la arquitectura y las artes decorativas. Buscó formas originales, muy flexibles y

sinuosas y de gran efecto decorativo. Se alejó de los modelos clásicos y en cambio recuerda

ciertas formas árabes, góticas o barrocas. En Francia se le denominó art nouveau (arte nuevo).

3.2. Arte en Castilla y León en el siglo XIX

3.2.1. Arquitectura Castilla y León en el siglo XIX

Durante el siglo XIX fue surgiendo una nueva arquitectura destinada a dar respuesta a las

nuevas exigencias de la época: mercados, ayuntamientos, jardines y pasajes comerciales.

Además se produce un enorme desarrollo urbano, con una arquitectura moderna encaminada

a solucionar los problemas de la nueva sociedad de masas.

El material más adecuado es el ladrillo, ya que permite tanto la ornamentación como el

mantenimiento de las formas puras, sin adornos. Ejemplo: el Arco de ladrillo que cruza sobre

las vías del ferrocarril de Valladolid.

A finales de siglo se empieza a construir con hierro fundido y forjado, gracias a la aparición de

empresas de fundición españolas. Se construyen puentes colgantes (Ejemplo, Pino de Oro,

en Pino, Zamora) o las marquesinas de las estaciones de ferrocarril, mercados cubiertos,

normalmente de ladrillo y fundición, escuelas, ayuntamientos y hospitales.

Todos estos edificios y sus materiales son manifestación del racionalismo que caracteriza el

siglo XIX.

En relación con las actuaciones urbanísticas una de las primeras actuaciones fue la

reorganización de la ciudad de Burgos. La remodelación se llevó a cabo de 1840 a 1880 con la

construcción de amplias calles, el Teatro Principal de Angoitia, la Diputación Provincial de

Ángel Calleja y el Palacio de Justicia de Ruiz Jareño.

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En Valladolid se construyen el Teatro Calderón de Jerónimo de la Gándara, la Estación del

Norte de Salvador DÁrmagnac y Eugenio Grasset, y el Ayuntamiento, obra de Enrique

María Repullés, así como varios ensanches urbanos. También se construyen bloques de

casas modernas para la burguesía. Ejemplo la Casa Mantilla.

También fue importante el capítulo dedicado a las restauraciones. Una de las restauraciones

más importantes es la de la catedral de León, declarada monumento nacional en 1884 –

primero del patrimonio español-. El arreglo fue llevado a cabo por Juan Madrazo a partir de

1869, que construyó un andamiaje de madera a medida de cada pieza, sustituyendo así una a

una las piezas deterioradas.

Se restauran también otros muchos edificios. Ejemplos: la iglesia de San Martín de Frómista en

Palencia, o la catedral de Salamanca.

A finales de siglo se pone de moda el gusto por la arquitectura medieval. Antonio Gaudí, gran

representante de la arquitectura modernista trabaja en tierras leonesas por amistad con el

obispo de Astorga. En 1887 construye el Palacio Episcopal de Astorga, utilizando elementos

góticos y el edificio Botines en León.

3.2.2. Escultura en Castilla y León en el siglo XIX.

Durante el siglo XIX se realizaron muchas esculturas para las fuentes que adornaban las

ciudades. Ejemplos, fuente de San Isidoro, del Mercado y de Neptuno, en León; fuente de los

Leones en Soria y fuente de San Martín en Segovia.

También destacó la escultura conmemorativa de grandes personajes. Sirvan a modo de

ejemplo el Monumento a Fray Luis de León, obra en bronce de Nicasio Sevilla, inaugurada

en el Patio de Escuelas de la Universidad de Salamanca y realizada por suscripción popular,

el Monumento a Colón en Valladolid, obra del escultor Antonio Susillo y el Monumento a

Viriato en Zamora, obra de Eduardo Barrón.

3.2.3. Pintura en Castilla y León en el siglo XIX.

A finales de siglo XVIII había cambiado el método de aprendizaje de la pintura. De estar

basados en los talleres y gremios, se pasa a la enseñanza oficial, sobre todo a partir de la

creación de la Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción de Valladolid, en 1779.

La pintura preferida a finales del siglo XIX es de tema histórico, del gusto de la nueva corriente

literaria y cultural, el realismo, pero también se hacían retratos, escenas costumbristas y

paisajes.

Destaca la estancia en Valladolid del pintor de origen cántabro Agustín Riancho Mora y sus

pinturas de Tierra de Campos a finales de siglo. Otros pintores importantes fueron Marceliano

Santamaría, Anselmo Miguel Nieto, Vidal González Arenal, Maximiano Peña…

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4. La renovación cultural del siglo XX.

En las Unidades anteriores hemos caracterizado el siglo XX como una época de de

grandes conflictos, tanto en el mundo internacional como en la evolución histórica de

España.

A lo largo del siglo XX, las transformaciones del mundo se han venido desarrollando

con una aceleración vertiginosa. La ruptura con lo anterior, constatable en todas las

épocas, aparece en la nuestra mucho más acentuada.

4.1. La renovación de la cultura del siglo XX.

La cultura en sus diferentes manifestaciones refleja, necesariamente, el carácter agitado y

convulsivo de nuestro tiempo.

La cultura del siglo XX se ha visto condicionada por una serie de factores, entre los que

podríamos distinguir de forma esquemática:

Tragedias colectivas. La humanidad del siglo XX se ha visto afectada por una gran

depresión económica -la crisis de 1929-, dos guerras mundiales, el denominado

“equilibrio del terror”, las acciones consecuencia del terrorismo, etcétera.

La Descolonización. El fenómeno de la descolonización ha supuso la aparición de un

gran número de Estados que poseían una cultura y una sensibilidad distintas a la

cultura y sensibilidad occidentales.

Ambos aspectos han sido estudiados en la Unidad 6.

La revolución científica y técnica. A comienzos del siglo XX se formularon nuevas

teorías en casi todos los campos del conocimiento, poniéndose en cuestión la mayor

parte de los principios que la ciencia había mantenido en épocas anteriores. Todo ello

ha servido para cambiar las ideas sobre el mundo y la materia. Los avances

espectaculares de la técnica, en íntima colaboración con la investigación científica ha

logrado ofrecer soluciones a casi todos los problemas que se le plantean actualmente

al hombre.

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La cultura actual puede caracterizarse por una serie de rasgos.

A Pérdida del optimismo e incertidumbre. Desde la Ilustración la filosofía planteaba un

sentimiento de optimismo sobre el progreso y el destino final de la humanidad. La

Segunda Guerra Mundial supuso un duro golpe para la cultura europea. La desolación,

el desconcierto y la amargura serán los signos más destacados de una época en la que

el existencialismo será la corriente de pensamiento de mayor difusión. Esto explica

una visión pesimista del mundo, que en ocasiones desemboca en la ansiedad y la

angustia.

Por otra parte, ha habido corrientes científicas, como el psicoanálisis (práctica de

carácter terapéutica fundada por el doctor Sigmun Freud, neurólogo austriaco a finales

del siglo XIX) que pusieron de manifiesto la importancia de factores no racionales de la

personalidad.

Por otra parte, los avances en el mundo de la ciencia han llevado a toda una serie de

incertidumbres que tienen su reflejo en la cultura. Esto puede apreciarse en el

subjetivismo que se observa en las manifestaciones artísticas, como literatura o la

pintura, que estudiaremos en el punto siguiente.

Si, por un lado, las posibilidades de la comunicación humana (teléfono móvil,

internet…) se han desarrol ado de una forma espectacular, a la vez, en los medios

culturales se habla con mucha frecuencia de la soledad del hombre contemporáneo.

Imagen 24. Freud, 1929 .

http://es.wikipedia.org

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B La cultura de masas. Cada vez que se habla de cultura en el tiempo contemporáneo

la definimos como “cultura de masas”, haciendo referencia a aquel as manifestaciones

de la cultura que, por sus características (desarrollo de los medios de difusión social –

los massmedia-, concentración de la población en las ciudades, ampliación de las

“clases medias” con mayor poder adquisitivo…) pueden l egar a ser asimiladas por una

gran cantidad de personas, máxime teniendo en cuenta la disponibilidad de ocio de

nuestros días.

Todo ello, en los países desarrollados, dentro de los conceptos del “Estado del

bienestar” y de la “Sociedad de consumo” de nuestros días.

Recordarás que en otros tiempos anteriores, a la cultura sólo tenían acceso las clases

privilegiadas, la denominada “élite”.

La cultura de masas tiene una dimensión comercial, de ahí el concepto de “industria

cultural”. Su forma de expresión dominante es el lenguaje de la imagen, con un papel

relevante de la publicidad, un medio concebido para extender los hábitos de consumo

entre la población.