La música no sólo está destinada al entretenimiento, también contribuye a transmitir ideas y
valores.
El ejemplo más claro es el mercado musical dominante tendente a potenciar tipos de música
con altas probabilidades de consumo masivo.
La difusión masiva de un estilo conlleva, también, la difusión de unas determinadas
coordenadas culturales e ideológicas.
A modo de ejemplo, la música rock es, en sí misma, un emblema de la modernidad, de los
valores occidentales, de una posición contestataria ante la sociedad.
Pero la música también transmite estilos de vida: en los años setenta, el musical Fiebre del
sábadonoche contribuyó a expandir en buena parte del mundo la moda entonces en auge en
Nueva York, así como una forma de baile en las discotecas.
Finalmente haremos mención a dos aspectos puntuales: la relación entre la música y el cine