El origen de la expresión content curation suele situarse en el artículo de Rohit Bhargava (2009), “Manifesto for the Content Curator: The Next Big Social Media Job of the Future?”. Aunque el término se popularizó entonces, la idea no es nueva: procede del ámbito museístico, donde desde hace décadas existe la figura del curator, encargado de seleccionar, contextualizar y exponer obras de arte de forma ordenada y significativa. Hoy el concepto se aplica a contenidos digitales y se ha extendido al ámbito empresarial, educativo y comunicativo.
En educación, un curador de contenidos se diferencia de un simple “coleccionista” porque no solo selecciona y organiza materiales, sino que también:
- les da una nueva estructura,
- aporta valor añadido,
- contextualiza la información,
- y actúa como mediador entre los autores y los destinatarios.
Para el alumnado, la curación de contenidos es una competencia clave: deben aprender a buscar, filtrar, organizar, presentar y comunicar información de forma crítica y creativa. A día de hoy, estas habilidades se consideran esenciales dentro de la alfabetización digital.