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Introducción

Competencia en comunicación lingüística

Esta competencia se refiere a la utilización del lenguaje como instrumento de comunicación oral y escrita, de representación, interpretación y comprensión de la realidad, de construcción y comunicación del conocimiento y de organización y autorregulación del pensamiento, las emociones y la conducta.

Los conocimientos, destrezas y actitudes propios de esta competencia permiten expresar pensamientos, emociones, vivencias y opiniones, así como dialogar, formarse un juicio crítico y ético, generar ideas, estructurar el conocimiento, dar coherencia y cohesión al discurso y a las propias acciones y tareas, adoptar decisiones, y disfrutar escuchando, leyendo o expresándose de forma oral y escrita, todo lo cual contribuye además al desarrollo de la autoestima y de la confianza en sí mismo.

Saber hablar y saber escuchar

La comunicación oral tiene una gran presencia en nuestras vidas, hablar y escuchar son las habilidades que más practicamos en nuestro día a día y en los distintos ámbitos en los que nos desenvolvemos.

La oralidad tiene una doble vertiente en la escuela: como objeto de conocimiento, que se estudia y se practica, y como instrumento de aprendizaje, como herramienta de la que nos servimos para transmitir conocimientos, dar instrucciones, intercambiar opiniones, exponer trabajos, etc.

La regulación de nuestro sistema educativo(1) así lo entiende y destaca entre los objetivos principales del final de la escolarización obligatoria el desarrollo de la competencia lingüística, es decir, capacitar al alumnado para que sea capaz de hacer buen uso de la lengua oral y escrita en múltiples contextos.

Muchos interrogantes surgen alrededor de este tema: formulamos a continuación una serie de preguntas como pretexto para explorar diversos aspectos de la oralidad y su relación con el escrito.

(1) Véanse los documentos normativos correspondientes a cada etapa educativa: Real Decreto 1513/2006, de 7 de diciembre, por el que se establecen las enseñanzas mínimas de la Educación Primaria y Real Decreto 1631/2006, de 29 de diciembre, por el que se establecen las enseñanzas mínimas de la Educación Secundaria Obligatoria.

¿Qué fue antes, lo oral o lo escrito?

El lenguaje oral y el escrito configuran la competencia en comunicación lingüística. Si bien comparten el mismo tronco y los hablantes de una determinada lengua los utilizamos indistintamente, requieren el desarrollo de habilidades y conocimientos específicos y diferenciales.

No hay oposición entre lo oral y lo escrito, ni debemos concederle mayor importancia a uno u otro. En la escuela se ha de hacer hincapié en el valor de la lengua como un todo en cuanto instrumento de comunicación, sea ésta oral o escrita, a través del cual elaboramos y transmitimos mensajes de muy diverso carácter y en los diferentes ámbitos de socialización en los que nos movemos.

La competencia lingüística vendrá dada por la capacitación del alumno en el uso de los discursos escritos y orales, cobrando especial relevancia en lo referido a la comunicación de resultados en las distintas disciplinas que componen el currículo escolar.

¿Cuáles son las diferencias entre el discurso oral y el escrito?

La diferencia más significativa y evidente entre uno y otro es el sentido principal mediante el que percibimos el mensaje: el oído en un caso y la vista en el otro. Esto supone que las estrategias de comprensión variarán entre los dos canales.

La comunicación oral se produce habitualmente en un intercambio inmediato entre el que habla y el oyente, a no ser que el discurso que se escuche haya sido previamente grabado. En cambio, el lector recibe siempre en diferido el mensaje escrito antes por su autor.

La comunicación oral en ámbitos como el hogar o en el terreno de las relaciones sociales se establece a través de discursos no planificados pero no todos los discursos orales son espontáneos, pues cuando se trata de una presentación o exposición académica o profesional, de una conferencia o una charla, el discurso está planificado.

Entre las diferencias más notables que podemos encontrar entre uno y otro tipo de discurso, podemos destacar además:

que el discurso escrito…

Tiende a ser más elaborado

Intenta ser conciso en su formulación

Aparece como formalmente más estructurado

Busca la precisión

No es repetitivo

Lenguaje más formal y especializado

Más lento y diferido en el tiempo

que el discurso hablado…

Es espontáneo o busca parecerlo

Permite digresiones y paréntesis en su exposición

Carece de estructura previa o es menos patente

Introduce divagaciones, perífrasis.

Repite ideas y conceptos como estrategia

Lenguaje coloquial o menos formal

Más rápido e inmediato en tiempo y espacio

¿Es necesario enseñar a hablar?

Niños y niñas, por lo general, aprenden a hablar en el entorno familiar y en un periodo anterior a su escolarización. A diferencia de la escritura, por tanto, los alumnos llegan a la escuela sabiendo hablar, y en ella se les ha de brindar la oportunidad de perfeccionar su expresión para abordar el acto de comunicación de una manera correcta y eficaz.

El aprendizaje inicial de la lengua oral es, por otra parte espontáneo e imitativo fundamentalmente, y por tanto está cargado de los componentes inherentes al ámbito sociocultural de procedencia del alumnado. En la escuela el alumno tomará contacto con otras situaciones diferentes y complementarias a las experimentadas anteriormente en el ámbito familiar; saber desenvolverse en estas situaciones, a menudo más formales y complejas, dependerá en gran parte del trabajo que al respecto se haga en la escuela.

A hablar bien no se aprende espontáneamente, es preciso dotar al alumno de las herramientas precisas para manejar el código oral, que sea consciente de los distintos registros, de las convenciones, y pueda así desenvolverse de forma consciente y crítica en contextos comunicativos diversos y manejar situaciones que  requieran diferentes grados de formalidad.

Común a las distintas etapas educativas, los objetivos de la enseñanza de la lengua más relacionados con la oralidad son:


• Comprender y expresarse oralmente y por escrito de forma adecuada en los diferentes contextos de la actividad social y cultural.


• Hacer uso de los conocimientos sobre la lengua y las normas del uso lingüístico para escribir y hablar de forma adecuada, coherente y correcta, y para comprender textos orales y escritos.


• Utilizar la lengua para relacionarse y expresarse de manera adecuada en la actividad social y cultural, adoptando una actitud respetuosa y de cooperación, para tomar conciencia de los propios sentimientos e ideas y para controlar la propia conducta.


• Usar los medios de comunicación social y las tecnologías de la información y la comunicación, para obtener, interpretar y valorar informaciones y opiniones diferentes.


• Valorar la realidad plurilingüe de España como muestra de riqueza cultural.


• Reflexionar sobre los diferentes usos sociales de las lenguas para evitar los estereotipos lingüísticos que suponen juicios de valor y prejuicios clasistas, racistas o sexistas.

¿Hablamos siempre igual?

Una de las bases de la competencia oral es el control de los registros: saber decir las cosas de una manera determinada, expresarse de forma coloquial o no, en función del contexto, del interlocutor, de las circunstancias y del objeto y propósito de la comunicación.

El control de los usos orales supone elegir el registro adecuado que se debe utilizar en cada situación.

El uso oral informal es el que mejor conocen los niños y niñas cuando llegan a la escuela. Es importante partir de lo que ya saben, de su experiencia, de la conversación espontánea para acceder desde ahí a situaciones de mayor exigencia formal. En este sentido, es también esencial cultivar una actitud crítica respecto al uso que uno hace de la lengua y de cómo la utilizan los demás. Esta conciencia  nos permitirá reconocer y corregir estereotipos y prejuicios.

El uso oral formal requiere un proceso similar al planteado frente al escrito. Para manejar los registros formales es preciso conocer el abanico de normas por los que se rigen, los estándares y ofrecer modelos sobre los que asentar buenas prácticas. El aula y el centro escolar en su conjunto ofrecen muchas oportunidades de abordar sobre la práctica y de forma regular múltiples situaciones formales de interacción comunicativa: exposiciones en clase, relaciones niño-adulto, etc.

Esta diversidad queda recogida en los bloques de contenidos relacionados con la competencia comunicativa oral que se desarrollan en las normas que establecen las enseñanzas mínimas de las diferentes etapas y ciclos, en las que se propugna la “Participación y cooperación en situaciones comunicativas del aula (avisos, instrucciones, conversaciones o narraciones de hechos vitales y sentimientos), con valoración y respeto de las normas que rigen la interacción oral (turnos de palabra, volumen de voz y ritmo adecuado). Participación y cooperación en situaciones comunicativas habituales (informaciones, conversaciones reguladoras de la convivencia, discusiones o instrucciones) con valoración y respeto de las normas que rigen la interacción oral (turnos de palabra, papeles diversos en el intercambio, tono de voz, posturas y gestos adecuados).”

¿Hay formas de hablar mejores y peores?

Cada uno de los miembros de la comunidad educativa puede tener su forma particular de hablar, y este hecho significa riqueza, por lo que es recomendable partir del respeto a estas diferencias: de lo que somos y de cómo hablamos.

Toda comunicación oral debe plantearse sobre la base del respeto entre los interlocutores, premisa que también se hace explícita en la normativa de enseñanzas mínimas para todas las etapas educativas. En dichas normas se enfatiza que enseñar a hablar no ha de suponer uniformar y se resalta que comunicarse y conversar ofrece la posibilidad de establecer vínculos, por lo que se recomienda utilizar la lengua para:

  • Conocer y valorar la diversidad lingüística.
  • Tomar conciencia de las ideas y sentimientos propios y de los demás, y modificar conductas orientadas al empleo de un lenguaje no discriminatorio y respetuoso con las diferencias.
  • Crear vínculos y relaciones constructivas con los demás y con el entorno, y acercarse a nuevas culturas.
  • Establecer líneas paralelas entre la competencia de comunicación lingüística y la capacidad efectiva de convivir y de resolver conflictos.

Además de la diversidad en la expresión que implican los diferentes contextos sociales y culturales, es preciso conocer las particularidades de los mensajes orales en razón de los medios o canales por los que circulan: radio, televisión o Internet.

¿Se aprende a escuchar?

Saber cuándo hablar, cuándo callar y desarrollar la facultad de escuchar es un factor primordial en toda comunicación oral: la escuela debe destacar la importancia de saber escuchar y cultivar las actitudes del buen oyente.

Igual que el orador precisa plantearse qué quiere decir, el porqué y el para qué de su intervención, el que escucha requiere también responder a una serie de preguntas: ¿Por qué escucha? ¿Qué espera obtener?

El que escucha debe tener una actitud activa frente al que habla, mirarle, interpretar no solo su mensaje verbal, sino también la información no verbal que transmite el emisor, y, a su vez, procurar asentir y mostrar señales verbales y gestuales que denoten que existe una receptividad del discurso.

Suele considerarse erróneamente que la persona que escucha, como la que lee, tiene una actitud más pasiva que la de aquel que habla o la del autor del escrito. Esta consideración no es cierta, pues tanto el receptor del discurso hablado como del escrito se enfrentan activamente al mensaje y desarrollan una serie de operaciones complejas para su recepción y comprensión.

El ejercicio alternado del papel de emisor y receptor, asumir las tareas del orador y del que escucha, es, por otra parte, un excelente ejercicio para desarrollar actitudes de cooperación y de respeto en el contexto del aprendizaje y trabajo en equipo.

¿Cómo podemos ayudar a mejorar la expresión de nuestros alumnos?

El principal objetivo es conseguir que nuestros alumnos alcancen un grado de competencia lingüística y comunicativa que les permita interactuar de forma satisfactoria en los entornos en los que se mueven en el presente y en los que se verán inmersos en el futuro.

La evaluación de nuestra tarea vendrá determinada por el grado de soltura, corrección y eficacia con que el que los jóvenes se muevan en el ejercicio de sus relaciones sociales, cómo desempeñen su papel en los ámbitos académico y profesional, y su manera de desenvolverse en el entorno tecnológico y de los medios de comunicación. En cada uno de estos espacios públicos o privados, los alumnos deberán ser capaces de elaborar mensajes particulares y desarrollar diferentes habilidades lingüísticas y sociales.

Ofrecer de forma regular y sistemática espacios de comunicación y expresión en la escuela es la mejor forma de desarrollar la competencia oral en el alumnado; son oportunidades que les brindamos para que mejoren y amplíen sus recursos expresivos:

  • Proponer de forma regular y frecuente actividades variadas: narrar, describir, dialogar, argumentar, exponer, declamar, etc.
  • Centrar la atención en el proceso: planificar, observar y autocriticar bajo pautas dadas para facilitar la corrección de los errores y el progreso.
  • Proponer ejercicios que sean significativos para el alumno, claros en sus planteamientos y finalidades.
  • Abordar todos los medios de transmisión de mensajes orales y aprovechar la baza del atractivo y posibilidades que encierran las TIC.
  • Implicar a todas las áreas curriculares, pues los géneros orales afectan a todas las disciplinas.

técnicas para desarrollar la competencia oral

La competencia oral es fundamental para abordar con éxito los intercambios sociales y poder desarrollar un papel activo en todos los ámbitos: personal, social, académico o profesional. Las técnicas que se comentan a continuación pueden resultar muy útiles para transmitir determinados conocimientos, desarrollar habilidades y cultivar actitudes en relación con la expresión oral.

Exponer un trabajo

  • La presentación oral de un trabajo o investigación requiere en líneas generales explicar su contenido y desarrollar una serie de ideas que tienen como objetivo la información a terceros sobre un tema en concreto.
  • Estamos hablando de los textos orales expositivos, cuya utilización no pertenece exclusivamente al mundo de los técnicos y especialistas, porque todos tenemos a nuestro alcance la posibilidad y necesidad de narrar y exponer como algo sustantivo que pertenece a la condición humana.
  • El discurso oral expositivo es aquel que trata de informar sobre el tema elegido a un destinatario, que puede tener o no ciertos conocimientos sobre el tema del que se habla y al que se quiere ampliar esos conocimientos.
  • Debe tener la apariencia de un razonamiento que parte de una problemática inicial que se presenta en tres tiempos: la introducción, el desarrollo y la conclusión.
  • No conviene olvidar que en la explicación también puede utilizarse como recurso el argumento. En la expresión oral nos desplazamos de lo expositivo a lo argumentativo de forma continua.

Debatir sobre un tema

  • Convencer a los demás es una tarea complicada. Para llevarla a buen término debemos tener presente una serie de condiciones: que se nos escuche, que no es lo mismo que se nos oiga; que los argumentos que exponemos no carezcan de lógica, y poner en funcionamiento ciertas estrategias discursivas como son: tomar la palabra, cederla, respetar la circulación de las ideas.
  • El debate es una buena técnica para reconocer y practicar la argumentación, expresar y contrastar opiniones, charlas sobre temas de interés, curriculares o no, y ayuda a conformar juicios de valor en torno al tema debatido.
  • En el debate interviene el grupo, los participantes y un moderador, papeles que se pueden alternar y experimentar a lo largo de diversas sesiones para percibir de forma más directa el punto de vista diferencial en el que se sitúa cada uno de ellos y su forma de comportarse frente al resto.

Del monólogo al diálogo, invitemos a los alumnos y alumnas a tomar la palabra.

  • Como herramienta didáctica permite reforzar el aprendizaje significativo y supone un rico trabajo tanto en su proceso de preparación como en el desarrollo en sí de la discusión.
  • La diferencia entre discursos expositivos y argumentativos es muy tenue, podríamos decir que los primeros tienen el objetivo primordial de informar, mientras que los segundos tratan de persuadir.

Instrucciones para que todo funcione mejor

  • Se dan de forma habitual en los entornos familiares, sociales y de índole práctica. Tratan de solucionar cuestiones de orden vital mediante manuales, guías, itinerarios, etc.
  • Se pueden considerar como una variante de los textos orales expositivos y presentan unas marcas sintácticas propias de las secuencias de prescripción.
  • Podemos considerar como texto prescriptivos orales las preguntas de un examen oral, las instrucciones de un juego o todo tipo de convocatorias, por citar algunos.
  • Su estructura suele ser lineal, sin jerarquías, y sigue un orden temporal.

Describir para conocer con detalle

  • En líneas generales podemos decir que en una descripción se intenta mostrar una cosa tal y como es, pero debemos tener presente que las descripciones nunca suelen ser asépticas, ni siquiera cuando informan de algo.
  • La descripción en un discurso oral ayuda siempre a fijar el lenguaje y a ser más preciso a la hora de expresarse. Por eso el desarrollo de la competencia oral nunca debe pensarse que se consigue solo hablando.
  • Una buena estrategia para desarrollar este aspecto de la expresión oral es la lectura de pasajes literarios donde está muy presente la descripción.

Leer para otros

  • Hay una gran diferencia entre leer ante los otros y leer para los otros. Leemos para que los más pequeños de la casa cojan el sueño; leemos las noticias de un periódico para compartirlas con otros.
  • El lector en voz alta no debe perder de vista la estructura y las características de lo que lee: si es un poema, o un texto expositivo, la forma de leerlo será diferente.
  • Deberá tener presente cuáles son los intereses de quienes le escuchan y los conocimientos que tienen sobre lo que cuenta.
  • El lector que interpreta un texto para su auditorio no debe perder de vista algunos aspectos. Por ejemplo, la prosodia o entonación; la calidad de la voz, el ritmo, el espacio donde se cuenta, la gestualidad… Todos ellos ayudan a una mejor comunicación.
  • Los que escuchan deben oír y entender bien lo que se cuenta. Eso implica una lectura inteligible: articular y enfatizar bien las palabras; expresiva: evitar la monotonía cambiando de tono; e inteligente: el lector oral debe ayudar a captar los momentos más destacados del texto.

Narrar un cuento o episodio

  • Entender bien un texto, sea narrativo o episódico, es un paso previo que hay que dar para narrarlo después de forma expresiva.
  • Para ello es necesario ser consciente de que se cuenta a unos receptores a los que hay que ayudar a que entiendan.
  • ¿Cómo? Analizando a fondo el texto para extraer sus ideas principales y detectar las palabras fundamentales si se parte de algo previamente escrito o construir un guión claro si se narra un acontecimiento de la experiencia.
  • Seleccionar una historia, narración o hecho anecdótico con interés, nos ayudará claramente a mantener la atención del auditorio y a conseguir una buena recepción del hecho comunicativo.
  • Saber comunicar significa también aprender a utilizar todos los elementos no verbales que ayudan a la comunicación.

Declamar y dar vida a un poema

  • El poema quizá sea el tipo de texto que tiene mayor relación con la oralidad por estar muy vinculado con una tradición histórica del recitado.
  • El ritmo y la rima son dos de los recursos que definen un poema y que además nos ayudan a memorizarlo y declamarlo, intensificando la comunicación con los oyentes.
  • En el caso de la poesía, las palabras adquieren un valor determinado porque nos llevan a pronunciar unos sonidos específicos con una particular melodía.
  • En el aula, la convivencia con la poesía adquiere todo su sentido cuando se recita, porque enseñamos a los alumnos a descubrir la musicalidad del poema, a distinguir las posibilidades de expresión del texto poético: juegos de palabras, sentimientos… A disfrutar con la palabra recitada. A jugar con las palabras y sus sonidos.

Dramatizar un texto dialogado

  • El diálogo o conversación escritos no poseen la libertad que tiene cualquier conversación informal. El diálogo dramático mantiene una unidad temática y sus condiciones no son impuestas por sus interlocutores sino por el propio texto.
  • En el texto dramático el diálogo construye una historia y va informando y dando referencias al espectador de las circunstancias que rodean a los personajes y de las variaciones de la acción.
  • Al utilizar la dramatización mediante el diálogo, el alumno comprende que la expresión oral es uno de los primeros pasos para mejorar la comunicación oral y comprender también la importancia de la expresión escrita.
  • Al dramatizar diálogos adquirimos una mayor claridad, sencillez y corrección en el desarrollo de nuestra competencia oral.
  • Complementario a lo anterior es el trabajo con monólogos, en cuyo caso se elude el intercambio verbal y se propone dramatizar un discurso o un diálogo interiorizado que es escuchado por el resto de alumnos

elementos no verbales que intervienen en la comunicación verbal

En el desarrollo de un discurso oral intervienen muchos elementos ajenos al contenido del mensaje en sí que hay que tener en cuenta para que la transmisión del mismo sea satisfactoria, como la fisonomía del orador, su vestimenta, el manejo del cuerpo, sus gestos, las cualidades de la voz (articulación, vocalización, tono y volumen…). Los gestos de una persona, por ejemplo, pueden servir para apoyar aquello que está comunicando o para contradecirlo, pueden conseguir acercar al receptor de sus palabras o establecer distancia con él, dar la medida de si está nervioso o tranquilo, etc.

El contexto extralingüístico es también muy importante en este tipo de comunicaciones: el lugar, ambiente, disposición, horario, etc.

Consejos y habilidades para conseguir una buena comunicación verbal

Al igual que la presentación de un texto escrito exige claridad y legibilidad, en el contexto comunicativo oral es fundamental planificar el discurso en todos sus aspectos y tener en cuenta todos los factores que van a influir en su transmisión de cara a conseguir unos buenos resultados, para lo que se recomienda:

Contactar con la audiencia

  • Tener datos previos
  • Interpretar el lenguaje corporal de la audiencia
  • Dirigirnos a ellos y a ellas
  • Acercarnos
  • Posibilitar su participación
  • Pedir acciones concretas
  • Sondear la comprensión
  • Escuchar sus intervenciones


La palabra

  • Sobriedad en el lenguaje.
  • Palabras sencillas y cortas.
  • Frases breves (25 palabras)
  • No abusar de adjetivos y adverbios
  • Claridad en las construcciones.
  • Engarzar las ideas: resumir, anticipar…
Lenguaje corporal

  • Estar relajados/as
  • Transmitir animación y entusiasmo (impresión inicial): la sonrisa
  • La indumentaria (buscar identificación, ¿qué imagen queremos dar…?)
  • Modales y gestos (control)
  • Contacto visual
  • No moverse adelante y atrás
  • Estar erguido en posición sentada, hombros arriba
  • No jugar con objetos
  • No gesticular bruscamente
  • No agachar la cabeza
  • Mentón alto y mirada al público


La voz

  • La voz es el instrumento fundamental del orador
  • Nos tienen que oír (volumen)
  • Nos tienen que entender (vocalizar)
  • Hacer inflexiones de voz: jugar con el tono,la velocidad y el volumen
  • Dirigir la voz a la audiencia, apoyada con el movimiento
  • Empezar alto y fuerte
  • Marcar los distintos momentos de la intervención
  • Resaltar y valorar con la voz las ideas principales

Todos y todas podemos hacer un buen papel expresándonos en público, solamente hay que:

  • conocerse un poco -
  • cultivar habilidades de comunicación -
  • manejar técnicas de apoyo -
  • preparar bien la charla -
  • - conocer al auditorio
  • - tener seguridad y confianza
  • - ser asertivo
  • - creerse lo que se dice
  • - mirar y escuchar al auditorio


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