Introducción
Vamos usar de las herramientas más potentes y transformadoras que la Inteligencia Artificial pone en manos de un docente: la opción de "Diferenciar instrucciones" (también conocida en algunos asistentes como Adaptar material o Diferenciador de textos).
Hasta hace muy poco, cuando un profesor quería tratar un mismo tema con toda la clase (por ejemplo, el ciclo del agua o la Revolución Industrial) pero tenía alumnos con diferentes ritmos de aprendizaje, la única solución pasaba por la fotocopiadora. Fotocopiábamos el tema del libro para la mayoría, y luego buscábamos en internet o en libros de cursos inferiores un texto parecido, pero más sencillo, para los alumnos con dificultades. A menudo, esos textos no decían exactamente lo mismo, lo que generaba un desfase en el aprendizaje.
La herramienta "Diferenciar instrucciones" viene a acabar con ese desfase. Su función principal es coger tu texto original (tus apuntes de nivel medio) y generar, en cuestión de segundos, versiones alternativas del mismo texto. Todos los alumnos leerán la misma historia, aprenderán los mismos conceptos clave y alcanzarán el mismo objetivo, pero cada uno lo hará a su propio ritmo lector.
Botón enseñar: agente educativo
No solo en la tienda de agentes podemos encontrar agentes que nos sean útiles. Aunque no sea estrictamente un agente puro, el botón enseñar hace las funciones de un agente educativo avanzado siempre disponible al contexto educativo.
2.1.1. La magia de adaptar: "Diseño Universal para el Aprendizaje" (DUA) con Copilot
Para entender el verdadero impacto pedagógico de esta herramienta, tenemos que hablar de unas siglas que en los últimos años han cobrado muchísimo protagonismo en nuestras leyes educativas y programaciones: el DUA (Diseño Universal para el Aprendizaje).
Aunque a veces la normativa nos lo presenta de forma muy teórica y compleja, el DUA parte de una idea muy sencilla y de puro sentido común que nació, curiosamente, en el mundo de la arquitectura.
De la arquitectura al aula: Entendiendo el DUA
1. La metáfora del edificio (El origen del DUA)
Imagina que se construye una biblioteca preciosa, pero en la entrada solo ponen una gran escalinata de mármol. Cuando llega una persona en silla de ruedas, o una familia con un carrito de bebé, no pueden entrar. Para solucionarlo, el ayuntamiento pone meses después una rampa de madera por un lateral, fea y apartada. Eso es una adaptación a posteriori.
El Diseño Universal dice que, si desde el primer plano del arquitecto se diseña una entrada con una rampa amplia y bonita integrada en la fachada, entrarán cómodamente tanto la persona en silla de ruedas como la persona que va caminando. Lo que es imprescindible para unos pocos, acaba siendo útil y cómodo para todos.
2. Las "escaleras" de nuestra clase
En educación, a veces construimos "escalinatas de mármol" sin darnos cuenta. Un texto de tres páginas, letra pequeña, sin espacios y lleno de oraciones subordinadas es una barrera arquitectónica mental. El alumno con dislexia choca contra esa escalera y no puede acceder al contenido (al significado del texto).
3. Las "rampas" digitales
Aplicar el DUA en el aula significa ofrecer múltiples formas de representación. Es decir, presentar la información de diferentes maneras para que cada cerebro la asimile como mejor le venga.
Si al texto denso le añadimos una versión resumida en viñetas, un vocabulario aclaratorio al margen o frases más cortas, estamos construyendo rampas. Y lo maravilloso es que esa versión resumida que preparaste para el alumno con dificultades, de repente, le viene genial también al alumno de altas capacidades para repasar antes del examen. ¡Todos se benefician de la rampa!
Tu momento de reflexión:
Piensa en los materiales que entregaste a tus alumnos la semana pasada. Si los miras con las "gafas del arquitecto", ¿cuántas escaleras ocultas crees que había en esos folios? ¿Había párrafos demasiado largos? ¿Palabras técnicas sin explicar?
Aceptar que nuestros materiales estándar tienen barreras no es un fracaso docente, es el primer paso para la mejora. Con la herramienta que estamos a punto de descubrir, derribar esas barreras va a dejar de ser un trabajo titánico para convertirse en un simple clic.
2.1.2. Seleccionando el "Nivel de grado": Cómo pedirle al asistente que suba o baje el nivel de complejidad de un texto
En el apartado anterior descubrimos que la tecnología es nuestro mejor aliado para construir esas "rampas" de accesibilidad que nos pide el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA). Comprendimos que adaptar no es un lujo, sino una necesidad para ser equitativos. Ahora, vamos a ponernos el mono de trabajo y a ver cómo se construye exactamente la primera y más importante de esas rampas: el ajuste del nivel de lectura.
Cuando entramos en la herramienta "Diferenciar instrucciones" (o cuando le damos instrucciones directas a nuestro Agente especialista en adaptaciones), lo primero que nos va a pedir la Inteligencia Artificial es el texto original. Es decir, tus apuntes, ese artículo de periódico que quieres llevar a clase o ese fragmento del libro de texto.

Una vez que la máquina tiene el material base (Pegando el texto o adjuntando el archivo), nos ofrece un control el selector del "Nivel de grado" o nivel educativo.

Seleccionar el nivel (o pedirle al asistente por escrito: "Ajusta este texto a un nivel de lectura de 3º de Primaria") produce un cambio automático en el "envoltorio" del texto.
La metamorfosis del texto: ¿Qué cambia realmente?
Es fundamental entender que cuando el asistente adapta un texto, no elimina la información importante ni los conceptos clave. Si estás explicando la Revolución Industrial, la máquina de vapor y el éxodo rural seguirán estando ahí. Lo que cambia es cómo se cuentan.
1. Bajando el nivel (Simplificación cognitiva)
Cuando le decimos a la IA que adapte un texto de 3º de la ESO para que lo pueda leer un alumno con un nivel de comprensión de 5º de Primaria (ideal para alumnado con dislexia, TDAH o dificultades de aprendizaje), la máquina aplica reglas de este tipo:
- Cirugía de frases: Transforma las oraciones largas y subordinadas en frases cortas y directas. Pasa de un "El monarca, que había heredado el trono de su padre tras una larga guerra, decidió..." a un "El monarca heredó el trono de su padre. Hubo una larga guerra antes. Después, el monarca decidió...".
- Limpieza de vocabulario: Sustituye las palabras excesivamente cultas o raras por sinónimos de uso cotidiano, pero mantiene los términos técnicos propios de la asignatura (porque esos sí hay que aprenderlos).
- Voz activa: Elimina las estructuras pasivas (que son más difíciles de procesar para el cerebro) y pone siempre a los sujetos haciendo la acción.
2. Manteniendo el nivel (El lavado de cara)
A veces, no queremos bajar el nivel del curso, pero el texto original es simplemente un "ladrillo" aburrido y denso. Podemos pedirle al asistente que mantenga el mismo nivel educativo, pero que lo haga "más accesible". Aquí, la IA se centrará en añadir viñetas, listas, títulos claros y separar los párrafos para dar "aire" visual a la página, reduciendo la fatiga visual del alumno.
3. Subiendo el nivel (Enriquecimiento para Altas Capacidades)
¡No nos olvidemos del otro extremo de la diversidad! El DUA también nos pide retar a los alumnos que van por delante. Si tienes a un estudiante que termina las lecturas en un suspiro y se aburre, puedes pedirle a la herramienta que coja ese mismo texto y lo eleve a un nivel de Bachillerato o incluso universitario.
- ¿Qué hará la máquina? Introducirá vocabulario mucho más rico y preciso, utilizará estructuras gramaticales complejas, añadirá matices abstractos y utilizará un tono mucho más académico. El alumno sentirá que el texto es un verdadero reto a su medida, sin que tú hayas tenido que buscar un libro de un curso superior.
El respeto por el alumno: Simplificar sin infantilizar
Uno de los mayores miedos al adaptar textos para alumnos de Secundaria o Bachillerato con dificultades es que el resultado parezca un "cuento para niños", lo cual daña enormemente la autoestima del adolescente.
La Inteligencia Artificial es brillante en este aspecto. Si le indicas que el texto es para un joven de 15 años pero con un nivel de lectura de 9 años, la máquina simplificará la sintaxis y el vocabulario, pero mantendrá un tono maduro y respetuoso propio de la edad del estudiante. No usará diminutivos ni lenguaje infantil; simplemente será claro como el agua.
Tu momento de reflexión:
Elige mentalmente un texto que vayas a usar en clase la próxima semana. Imagina tener tres versiones impresas de ese mismo texto:
- Versión A: El texto original (para la mayoría de la clase).
- Versión B: Nivel reducido, frases cortas y vocabulario directo (para tus alumnos con apoyo o recién llegados).
- Versión C: Nivel elevado, vocabulario rico y retador (para ese alumno o alumna que siempre pide más).
Al repartir estas tres versiones de forma discreta, estás garantizando que cuando hagáis la puesta en común en voz alta, todos hayan entendido el tema y todos puedan participar en el debate. Eso es empoderamiento real (Área 3.5).
2.1.3. Usando "Andamios" cognitivos:
En el apartado anterior vimos cómo ajustar el "Nivel de grado" para que el texto encaje perfectamente con la capacidad lectora de nuestro alumno. Conseguimos que el alumno pueda leer y comprender la información. Pero, ¿qué pasa cuando, después de leer, les pedimos que hagan algo con esa información?
Aquí es donde nos encontramos con el segundo gran obstáculo de la diversidad en el aula: la parálisis frente a la tarea.
Todos conocemos esa escena: repartes una actividad, la explicas en voz alta y, a los dos minutos, tienes una fila de cinco alumnos en tu mesa diciendo: "Profe, no sé cómo empezar" o "Profe, ¿esto está bien así?". No es que no hayan entendido el tema; es que sus funciones ejecutivas (la capacidad del cerebro para organizar, planificar y ejecutar una acción) se han saturado.
Para solucionar esto, en pedagogía utilizamos una técnica fascinante llamada "Andamiaje" (basada en las teorías de Vygotsky). Al igual que los obreros ponen andamios alrededor de un edificio en construcción para poder trabajar con seguridad y luego los retiran cuando el edificio ya se sostiene solo, los docentes debemos poner "andamios cognitivos" a las tareas de nuestros alumnos. Y nuestra herramienta de "Diferenciar instrucciones" (o nuestro Agente especialista) es el mejor constructor de andamios del mundo.
Tres herramientas para construir autonomía

Cuando estamos pidiéndole a la Inteligencia Artificial que nos adapte un material o nos diseñe una actividad basada en nuestro texto, a menudo encontraremos casillas de verificación o le podremos pedir directamente en nuestro texto de instrucciones (nuestro prompt) que incluya ayudas extra.
Si le pedimos al asistente que active estas funciones, el documento que entregaremos al alumno dejará de ser una simple hoja de ejercicios para convertirse en una guía interactiva y autónoma. Vamos a ver los tres andamios más potentes que podemos generar en un clic:
1. El andamio de la planificación: Estructura "Paso a paso"
A veces, la instrucción que damos es demasiado grande para que el cerebro de un alumno con dificultades (o simplemente más joven) la procese de golpe.
- El problema (Instrucción en bloque): "Escribe un resumen de la Revolución Francesa destacando sus causas y consecuencias." Ante esta frase, el alumno se bloquea. ¿Por dónde empiezo? ¿Qué pongo primero?
- La solución de la IA: Si le pides al asistente que estructure la tarea "Paso a paso", la Inteligencia Artificial tomará esa instrucción gigante y la troceará en pequeños "bocados" digeribles, creando cajas de verificación (un checklist):
- Paso 1: Escribe en una línea en qué año empezó la Revolución. [ ]
- Paso 2: Haz una lista con tres cosas que enfadaban al pueblo (causas). [ ]
- Paso 3: Escribe qué pasó con el rey y cómo cambió el gobierno (consecuencias). [ ]
- Paso 4: Une las respuestas de los pasos 1, 2 y 3 usando palabras como "Porque" o "Por lo tanto". [ ]
- El resultado: El alumno avanza poco a poco, tachando tareas y sintiendo que tiene el control. La ansiedad desaparece.
2. El andamio de las expectativas: "Respuesta de ejemplo" (Modelado)
Otra gran fuente de dudas es la incertidumbre de no saber qué quiere el profesor exactamente. El alumno se pregunta: "¿Quiere que escriba mucho? ¿Quiere que haga un dibujo? ¿Qué aspecto tiene un trabajo de 10?".
- La solución de la IA: Le pedimos al asistente que, además de generar la tarea, nos genere una "Respuesta de ejemplo" o modelado. La IA redactará una respuesta perfecta e ideal a la pregunta que acabamos de plantear.
- Cómo usarlo en clase: Tú imprimes esa respuesta de ejemplo en un cuadro gris al principio de la actividad. Les dices: "Chicos, si os pregunto por la fotosíntesis, una respuesta excelente se parecería a esta del cuadro, pero con vuestras propias palabras". Al ver el "molde", el alumno ya sabe cuál es la meta y qué nivel de profundidad y vocabulario esperas de él. Le estás mostrando el destino antes de empezar el viaje.
3. El andamio del desatasco: "Sugerencias" o Pistas
Este es el andamio favorito para evitar la famosa fila de alumnos en la mesa del profesor. Cuando un estudiante se atasca en una pregunta, su instinto es rendirse y pedirte la solución.
- La solución de la IA: Podemos pedirle a nuestro ayudante virtual: "Genera la actividad, pero al final de cada pregunta difícil, añádele una pista (sugerencia) escrita boca abajo o en un cuadro de 'Si necesitas ayuda, lee esto'".
- El resultado: La IA no les dará la respuesta correcta, pero les dará un "empujoncito" cognitivo.
- Pregunta: ¿Por qué los metales son buenos conductores del calor?
- Sugerencia generada por la IA: "Pista: Recuerda lo que explicamos sobre cómo están colocados los electrones en su interior y qué pasa cuando chocan entre sí".
- El impacto: El alumno lee la pista, su cerebro hace "clic", recuerda la clase y escribe la respuesta por sí mismo. Ha resuelto el problema con autonomía.
Empoderamiento real.
Esto es lo que se llama "Empoderamiento del alumnado" en su máxima expresión.
Al entregarles una hoja de trabajo que ya incluye las instrucciones troceadas, un ejemplo de cómo hacerlo bien y pistas por si se pierden, les estás diciendo: "Tú puedes hacer esto solo. Tienes todas las herramientas necesarias". Estás fomentando la autorregulación y la independencia, liberándote tú de ser la única fuente de ayuda en la clase.
Tu momento de reflexión:
Piensa en esa actividad o proyecto que repites todos los años y que sabes que siempre genera confusión. Esa en la que te pasas veinte minutos repitiendo las mismas aclaraciones mesa por mesa.
Si esta misma tarde cogieras las instrucciones de esa tarea, las metieras en tu asistente digital y le pidieras: "Divídeme esto paso a paso y genérame tres pistas para los que se atasquen", ¿cuánto tiempo de clase recuperarías mañana? ¿Cuánta frustración le ahorrarías a tus alumnos?
Los andamios salvan edificios, y los andamios cognitivos salvan la autoestima de nuestros estudiantes.
2.1.4. Controlando la "Longitud":
En nuestro recorrido por la adaptación de materiales, ya hemos aprendido a modificar la dificultad del vocabulario (el "Nivel de grado") y a construir ayudas para que los alumnos no se atasquen (los "Andamios" cognitivos). Tenemos el nivel adecuado y la estructura perfecta. Sin embargo, nos queda una última variable que a menudo pasamos por alto y que es una de las mayores causas de abandono frente a una tarea: el volumen visual del texto.
A veces, el problema de un alumno no es que las palabras sean demasiado difíciles. El problema es, simplemente, que hay demasiadas palabras.
Ver tres folios llenos de texto apretado puede provocar un bloqueo instantáneo, fatiga visual o desmotivación antes siquiera de empezar a leer. Por el contrario, a veces damos una explicación de apenas tres líneas en un apunte que resulta tan telegráfica que el alumno se queda con ganas de saber más o no termina de entender el contexto.
Para solucionar esto, nuestro asistente virtual o la herramienta "Diferenciar instrucciones" nos ofrece el control de la "Longitud". Es como tener un acordeón en las manos: podemos estirar el texto para llenarlo de detalles o comprimirlo para dejar solo la esencia pura.

Dependiendo de nuestro objetivo pedagógico y del perfil de nuestro alumno, jugaremos con los dos extremos de este "acordeón":
1. La opción "Conciso": Yendo directo al grano
Pedirle a la Inteligencia Artificial que haga un texto "Conciso" o "Breve" no significa que borre la mitad del temario. Significa que le pedimos que actúe como un colador de oro: dejará caer la arena (la "paja", los adornos literarios, las anécdotas secundarias) y se quedará solo con las pepitas brillantes (las ideas principales, las fechas clave, los conceptos fundamentales).
¿Cuándo es vital usar la opción "Conciso"?
- Para el alumnado con TDAH o problemas de atención: Un cerebro al que le cuesta mantener el foco necesita recompensas rápidas y metas cortas. Un texto conciso, estructurado a menudo en viñetas (bullet points), permite al alumno leer una idea, asimilarla y pasar a la siguiente sin perderse en párrafos eternos.
- Para la fatiga visual (Dislexia severa): Menos palabras en la página significan más espacio en blanco, lo que reduce drásticamente el estrés visual al leer.
- Para el repaso final de toda la clase: El día antes de un examen, nadie quiere volver a leerse el tema entero. Puedes coger tus apuntes completos, pasarlos por el asistente y decirle: "Haz una versión muy concisa de esto a modo de esquema de repaso". En diez segundos, tendrás el resumen perfecto para entregar a tus alumnos.
2. La opción "Expandir": El poder de los detalles y las analogías
En el lado opuesto del acordeón tenemos la opción de "Expandir" o "Detallar". A veces, los libros de texto pecan de ser demasiado directos. Te explican una ley física o un acontecimiento histórico en dos frases y pasan al siguiente tema. Para muchos alumnos, esa falta de contexto hace que el aprendizaje sea puramente memorístico y vacío.
Al pedirle a la Inteligencia Artificial que "Expanda" un texto corto, la máquina hará un trabajo de enriquecimiento fascinante.
¿Cuándo es pedagógicamente útil "Expandir"?
- Para crear contexto (El "por qué"): Si el libro dice "En 1929 se produjo el Crack de la Bolsa de Nueva York", puedes pedirle a la IA que expanda esa idea. El asistente añadirá párrafos explicando cómo vivía la gente en los años 20, qué ambiente se respiraba y por qué fue un golpe tan duro. Le dará "color" y vida a una frase gris.
- Para introducir analogías y ejemplos: A un alumno le puede costar entender la "fuerza de la gravedad" con una definición técnica. Si le pides a la máquina que expanda el texto añadiendo ejemplos de la vida diaria, te devolverá una historia sobre imanes, montañas rusas o manzanas cayendo de los árboles que facilitará enormemente la comprensión.
- Para los alumnos "devoradores" (Altas Capacidades): Si tienes a un estudiante que siempre termina rápido y te pide más información, no necesitas buscar material en otra parte. Coge el texto base, dile a la IA "Expande este texto añadiendo curiosidades históricas y datos científicos avanzados", y tendrás un material de ampliación a su medida al instante.
Tu momento de reflexión:
Cierra los ojos y recuerda tus años de estudiante universitario o de instituto. ¿Alguna vez te enfrentaste a un manual tan denso que te entraba sueño solo de ver la página? ¿Y recuerdas el alivio que sentías cuando un profesor te daba un esquema claro y directo?
Ahora tienes el poder de generar ese alivio en tus propios alumnos todos los días. Jugando con el "Nivel", los "Andamios" y la "Longitud", has dominado la santísima trinidad de la adaptación de textos. Eres capaz de crear trajes a medida para el cerebro de cada uno de tus estudiantes.
Regenerar el contenido una vez generado.
Una vez generado el documento, verás una vista previa que te permite ajustar y regenerar el contenido. Además te deja copiar y/o guardar como Word para darle el último toque.

Puedes hacer las pruebas que necesites. Además te permite controlar las diferentes versiones. Aunque no renombrarlas.
