El cambio metodológico que supone el trabajo en un EFFA lleva implícito la aplicación de metodologías activas. Estas se fundamentan en que el alumnado tiene que construir su propio aprendizaje, guiado y orientado por el profesorado. Se modifican así las metodologías expositivas tradicionales por sistemas de aprendizaje centrados en el alumnado, convirtiéndose este en el responsable de su propio proceso de aprendizaje.
En este nuevo entorno metodológico, el profesorado asume un rol como facilitador y potenciador del desarrollo de sus alumnos:
- Aumentando su propia eficiencia con el impulso del uso de metodologías innovadoras apoyadas en la tecnología.
- Potenciando la participación del alumnado al plantearle diferentes actividades en las que se implique en su propio aprendizaje de forma motivadora.
- Planificando actividades de aprendizaje con retos de carácter interdisciplinar en los que el alumnado puede obtener una visión más global del aprendizaje frente a un planteamiento tradicional en el que todo está más compartimentado por áreas.
- Coordinándose con otros docentes en la planificación y diseño de actividades para el aprendizaje del alumnado. Dicha coordinación implicará que debe trabajarse desde un planteamiento de centro y se buscará potenciar los espacios de aprendizaje flexible como un axioma del Proyecto Educativo de centro.
- Facilitando al alumnado, desde las distintas metodologías, el desarrollo de las llamadas habilidades blandas (soft skills), capacidades tan apreciadas en el mundo laboral como los conocimientos específicos de cada materia.
- Trabajando en espacios de aprendizaje flexibles, lo que le va a permitir acceder con más facilidad a una atención más individualizada e inclusiva de cada uno de los alumnos mientras el resto trabaja con normalidad, lo que es posible al tratarse de metodologías que fomentan el trabajo en zonas de pequeños grupos y tener espacios también para el trabajo individual.