Podemos realizar varios aumentos o disminuciones porcentuales encadenados, multiplicando directamente por el índice correspondiente a cada variación.
Ejemplo:
El precio de una cazadora es de 80 euros. En las rebajas se le ha aplicado un descuento del 10%, pero necesitábamos realizar unos arreglos y sobre el precio rebajado nos han cobrado un plus del 10%. ¿Cuál es el precio final de la cazadora después de pagar los arreglos?
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Precio tras la rebaja: \(80 \cdot 0,9=72 \text{ €}\).
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Precio tras pagar los arreglos: \(72 \cdot 1,1=79,2 \text{ €}\).
Observamos numéricamente que una rebaja del 10% seguida de un aumento del 10% sobre la rebaja no supone mantener sin cambios la cantidad inicial. Seguro que puedes encontrar razonadamente una explicación para ello.
También podríamos haber realizado los cálculos en una única cuenta:
Precio tras la rebaja y los arreglos: \(80 \cdot 0,9 \cdot 1,1=79,2 \text{ €}\).
Si queremos saber la variación total, podemos multiplicar los índices de variación, obteniendo que \(0,9 \cdot 1,1=0,99 \), que corresponde a un porcentaje del 99%. Es decir, la variación total ha sido una disminución del 1%.