Si entre dos magnitudes no hay relación de proporcionalidad directa ni inversa, se dice que esas magnitudes no son proporcionales. En ese caso no podemos utilizar una proporción para relacionar esas magnitudes. En la vida real hay muchas magnitudes que no guardan una relación de proporcionalidad, así que debemos tener cuidado para no aplicar en ellas los métodos aprendidos en este tema.
Ejemplos:
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La talla de un bebé y su edad en meses no son magnitudes proporcionales.
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La cantidad de agua que le quitamos a una botella de cristal y su peso no son magnitudes proporcionales.
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La longitud del lado de un cuadrado y el área del cuadrado no son magnitudes proporcionales, puesto que si duplicamos el laddel cuadrado el área se multiplica por cuatro, como podemos ver en la siguiente figura:

